Vidas perfectamente estructuradas sobre cimientos de errores. Así construimos nuestro futuro. Creamos nuestro mundo alrededor de aprendizajes de dolor. Tapamos nuestras heridas con tiritas de enmiendas,intentando no volver a caer en el mismo agujero. Poco a poco estabilizamos el rumbo poniendo velocidad de crucero a nuestro viaje y lentamente la atención y el deseo que nos empujaban a aprender,se diluyen en la monotonía del paso del tiempo. La pasión queda arrinconada pudriéndose en una esquina de nuestra alma y el aburrimiento se adueña de nosotros. Nos avisan desde fuera y no queremos oir. Luces de alarma se encienden anunciando lo inevitable. Y cuando creiamos haber tomado el control de nuestra vida volvemos a tropezar,haciendo saltar la espoleta y detonando una nueva granada. Aquella que vuelve a despertar la pasión y el deseo y haciendo huir de nuevo al aburrimiento. Esa misma que cada cierto tiempo necesitamos que explote para recordarnos que aún seguimos vivos…
La vida es aprendizaje…la vida trae, una y otra vez, la lección…y creemos que podemos controlarlo todo: vidas perfectas y convencionales, todas con los mismos pasos, patrones y metas, tantas veces cargadas de desidia y automatismo…cuando, lo más auténtico y nutritivo, es dejar que ella nos guíe, que la vida nos viva, que nos demuestre que estamos aquí para vivir una experiencia singular cargada de sentido…y cuando, lo mejor y más sorpresivo, es que la ésta, tarde o temprano, si nos desviamos de nuestro camino, se desmorona, cual castillo de arena, para intentar demostrarnos, una y otra vez, a qué hemos venido…