Soñamos con encontrar la Felicidad. Algo tan abstracto consigue que luchemos por ella dejándonos la vida a jirones para lograr alcanzarla. Miles de felicidades tan diferentes unas de otras y que sólo el amor hará que dos de ellas sean una misma compartiendo corazones y camas. Una batalla diaria, un deseo por conseguirla. El devenir de los días quema calendarios y esperamos que tras cada hoja que arrancamos al tiempo aparezca el ansiado tesoro. No perdemos la esperanza y nos mentimos diciéndonos que mañana seguro que está ahí. Miramos hacía adelante en busca de una clave que nos permita lograr esa Felicidad soñada. No entendemos que tal vez no exista esa Felicidad, pero sí días felices. No malgastemos nuestras fuerzas en buscarla, vivamos día a día felizmente y olvidemos conseguir mañana, algo, que ya tenemos a diario…