Su voz calló a las Sirenas y acompañado de su guitarra,revolucionó las almas del Palacio. No sólo fue música. Poemas e historias fueron saltando de canciòn en canción,llevando a través del tiempo a cada uno de los que estuvieron allí. Imágenes y color para vestir cada uno de sus temas,que hicieron reir y llorar,anhelar y desear. Letras inolvidables cantadas por miles de gargantas unidas por el deseo de aquel espectáculo no acabara jamás. Volvieron a enamorarse los corazones,a luchar sólo con la palabra y ir de la mano de los viejos revolucionarios. Pero como todo en la vida,tenía que acabar,y aquel hombre de voz triste cargada de esperanza,abrazó su guitarra dando las gracias a todos los que quisieron cantar con él y se fué en busca de un nuevo escenario donde volverá a derramar su voz.Lástima no haber estado allí para verlo…
Lo has «bordao», Santi! Así fue…Ismael me dijo que te espera en el próximo sin falta…