Amaneció acompañada, como de costumbre. Inmóvil, abrazando sueños y como una nube, se dejó dormir, para que el descanso tuviera cobijo. Vestida de sábanas, para cubrir su desnudez y tapar de noche, lo que el día enseña. Esquinitas donde perderse, esperando a que el amanecer la encuentre, mientras espia en silencio a quién en ella descansa. Pasiones y sexo, revolcadas en su espalda, desencadenando gemidos y chirridos, que acaban en un éxtasis somnoliento. Ve pasar las horas, sin importarle el tiempo, sabiendo que al final todos caerán en sus brazos hartos de día y deseosos de noche. Colchón de pensamientos para acunar las decisiones, que consultará a una almohada que rara vez se equivoca. Cuerpos que se muestran desnudos sin pudor, sabedores de que ella nunca revelará el secreto. Esta noche vuelve a su trabajo, mas cargada que nunca, y sabiendo que pase lo que pase, mañana volverá a amanecer acompañada…