Nacieron hace mucho,tejidos con hilo de dolor y cosidos con la aguja del tiempo,que nos fué pinchando hasta hacernos sangrar,para que no olvidaramos ninguna de las lecciones que nos estaba dando. Atenazan nuestras decisiones a las que no dejan salir y que mantienen encadenadas en la prisión de la inseguridad,allí donde los recuerdos se transforman en realidad aunque solo sean eso,recuerdos. Y nos obligan a actúar de la misma forma para así defender lo que en su momento no supimos hacer. Asi forjamos una armadura que nos protege del dolor pero que a la vez nos aisla de la felicidad. Tenemos miedo a los miedos. A caer de nuevo y no poder levantarnos. A que nos dañen otra vez y se vuelva a abrir la herida. A sufrir sin remedio,pudiendo evitarlo. Pero deberiamos pensar que el mayor miedo que debemos tener es,miedo,a que los miedos,nos arruinen la vida…