… y venida…

Huimos del amasijo de hierro y cemento. Torres donde habitan los jóvenes ya jubilados y los que serán viejos, aún jóvenes. Hemos convivido con ellos unos días, robándoles parte del sol y de su diversión. Nos hemos bañado en su playa, caminando por una alfombra de arena que nos ha calado enteros y nos hemos dejado lamer por un mar cristalino y sin profundidad. Hemos recorrido sus calles, nadando en rios de gente, siempre contracorriente, buscando lugares donde saciar nuestra sed y mitigar nuestra hambre. Un mirador en primera linea de playa nos ha dado cobijo y hemos divisado desde allí mujeres de plástico y cuerpos casi perfectos, bailando sin descanso para atraer a marineros sin destino y deseosos de fiesta. Noches casi eternas y música infinita para animar las almas de todos aquellos que buscan desahogo. Nos comimos la amistad con arroz y bogavante sellando otro año más así, una nueva temporada de Pellejo. Huimos de todo, volviendo a la realidad, cansados y deseosos de todo aquello de lo que huiamos hace tan solo unos días…

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