Continuo, vistiendo de mí, cada palmo de mi piel, completando mi yo con trazos de armadura, esa que me defenderá de todo aquello que me daña. Alas para volar y ver desde arriba esos puntos de vista que sólo yo soy capaz de ver. La huída del rebaño para convertirme en la oveja negra, esa a la que temen y toman por loca a partes iguales. Me he dibujado en las espaldas de mi vida para no olvidarme y transformarme en aquello que soñé y que tanto me ha costado lograr, YO, desnudo ante todos. Me siento cada vez más capaz y se acerca sin más remedio el momento de completar lo incompleto…