El Lobo

Lo peor no es que hayan vuelto a poner al Lobo al cuidado de las ovejas, si no, que han sido ellas mismas las que lo han colocado ahí. Le han dado el poder a la insensatez. La codicia, de rubio, ha llegado a lo más alto y desde ahí, quiere levantar muros para que las vidas de muchos, en busca de un futuro mejor, no traspasen unas fronteras que sólo reconocen los mezquinos. Pide el castigo a las mujeres que quieren decidir sobre su vientre, mientras las insulta y las trata como objetos de su posesión. Se ha reído de discapacitados, de periodistas, de todo aquel que va en su contra y ahora escupe carcajadas al ver como todos esos, lo han encumbrado. Aboga por la tenencia de armas para hacer su país más seguro. El disfraz perfecto para hacerlos más letales. No es Trump el problema, sino la sociedad que estamos creando. El es tan sólo uno de los síntomas que dan señales del mal rumbo que está tomando el mundo. Se frota las manos la derecha más a las derecha de todos los países, que aplauden al ganador, sabiendo que sus discursos populistas dan los frutos deseados, y que todo ese rencor que llevan infundiendo desde hace tanto, ha calado, confundiendo miedo e inmigración, seguridad y falta de libertad. Y así, lentamente, están creando un monstruo del que no somos conscientes. No se como acabará todo esto, solo se, que por ahora, hemos traído a nuestra casa, al mismísimo Lobo…

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