Retomamos la senda de las palabras. Afloran de nuevo las ideas, aquellas que vagabundearon, pidiendo como limosna que las volvieran a nombrar, que les dieran el significado que durante tanto tiempo tuvieron y que, por un instante, dejaron de tenerlo. Desapareció la magia que desplegaban las letras desaparecidas entre el olvido momentáneo, y el recuerdo eterno de su inamovible escritura y su cambiante significado. Fueron devueltas a la vida por necesidad propia, para salvar una mente que no dejaba de buscarlas con ahinco, tratando de poner orden a todos esos pensamientos que aporreaban un cuerpo acostumbrado a prescindir de ellas. No fué fácil retomar el camino, pero vuelven a transitar la noche, grabando para siempre fechas que sin ellas, no significarian nada…