Santos

La carrera de relevos estaba servida un año más. La secuencia de días dejaba un sendero lleno de celebraciones, dónde detrás de uno, llegaba el otro, y tras este, el siguiente. Dieron las 00.00h correspondientes a cada uno trayendo consigo, su momento. Y con él, la cascada de felicitaciones de aquí y de allá, de allegados y de despistados, junto con el silencio de algunos, sorprendente y esperado a la vez; tanto, como los inesperados y espontáneos, que dan la medida del tiempo que pasamos en sus cabezas y corazones. Siempre 24, 25 y 26. Siempre Julio. Siempre Cristina, Santiago y Ana y Joaquín. Pesan las tradiciones tanto como los recuerdos, tanto como el tiempo, tanto como nuestras decisiones. Quizás por eso, seguimos celebrando nuestro santo, con ganas e ilusión, a pesar del tiempo. Porque como buena decisión, decidimos seguir con la tradición, y no perder la ilusión. Eso seria de viejos, y a nosotros aun nos queda mucho. Por eso, y porque nos gusta la fiesta. Así que Cristinas y Anas, no olvidéis pagad una ronda cuando nos veamos, que yo pagaré la mía. Que alargamos la vida, a cada santo que pasa. La vivida, claro, que la que está por venir, se me antoja corta. Por eso, dejad las excusas para otra ocasión que se avecina celebración, y a ver quién se atreve a decirnos entonces, que somos unos santos.

PD: A Mis Cristinas y Anas, santas dónde las haya…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Solve : *
25 + 16 =