El chico de oro

Siempre he dicho que el destino es caprichoso. Que entre 10 pellejeros haya 2 que cumplan años el mismo día, es casualidad, o no. Pero aquí están.

Sonaba el chupinazo en Pamplona y San Fermín daba la bienvenida a Luis. Para algunos Jose Luis, para mí, Luison, de toda la vida. El hombre de los mil y un nombres, ha ido evolucionando, desde aquella Caramba, dónde tocó fondo y encontró el norte, hasta la persona que hoy tenemos con nosotros. Musicólogo a tiempo completo, complementado con faenero de su casa, cocinero de programas de radio, inventor de festivales, pellejero confeso y lo más importante, hacedor de felicidad. Ahora es presidente por un año y deberá improvisar planes, organizar fiestas y lo más importante, llevarnos de la mano a un viaje sorpresa, que tal vez, y solo tal vez, empiece con el chupinazo que lo vio nacer. Ha conseguido después de muchos años y aún más esfuerzo, fijar su trabajo, y que se lo reconozcan, dándole a su vida y su familia, la estabilidad y tranquilidad que merecían. El esfuerzo y el tesón siempre tienen premio. Por eso ahora que sonríes por doquier y la felicidad habita en ti, puedas apreciar, como apreciamos nosotros el valor que tienes, que casi, casi, te convierte, en un chico de oro.

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