Aporía…

El silencio acompaña los días.

Bálsamo de esos momentos frenéticos en los que el tiempo pasa veloz, acumulando cansancio, llenando el saco con estrés y agobios. Esa franja de va de lunes a viernes, dónde las horas se acortan, restando minutos en el global, aunque si concretas, parecen que se estiran. Llega entonces el fin de semana. Oasis perdido entre las arenas del tiempo semanales, lleno de planes, cubierto de descanso, ataviando dos días con la forma de los deseos. Condensamos nuestras ganas en el fin de semana, y por un lado queremos descansar, y por otro, no perdernos nada. Sin apenas notarlo, hagamos lo que hagamos, las horas se diluyen entre el ocio y el descanso, y sin saber cómo, aparece en el horizonte de nuevo el lunes, abriendo la franja, cerrando el círculo, compensando la lentitud con la rapidez, y haciendo del tiempo esa aporía, imposible de resolver. Toda la vida buscando una solución que jamás encontraremos. Y mientras tanto…

El silencio acompaña los días.

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