Desiertos y faros

No volveré a tener miedo. Vuelvo a navegar los mismos océanos, observado por las mismas Estrellas, aquellas que se apagaron, no sé, hace ya cuánto. Transito de nuevo las calles que me vieron crecer y aunque tengo la sensación de conocer de memoria el trayecto, todo vuelve a ser nuevo para mí. La espiral de sentimientos en la que he vuelto caer y de la que no quiero salir, me zarandea, transformándome a cada momento, y dando un nuevo sentido a los pasos que doy. Nostalgias curadas con amor y amores desnudos de tristezas. Pensé que había muerto porque no respiraba, pero no sólo de aire vive el hombre. Es ahora, consciente de todo, cuando los años me van dando lo que la juventud me robó, siento que soy dueño de mí, capaz de atravesar cualquier desierto y convertirme en faro para todo aquel, que quiera acompañarme…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Solve : *
36 ⁄ 18 =