Incansable mente, sin respiro, ahogando mi aliento mientras busca las respuestas adecuadas. Una maraña de sentimientos enredados con pensamientos y la interminable lucha entre el corazón y la razón. Fuí y regresé, intentando revivir lo ocurrido para buscar la solución hoy en lo que pasó ayer. No hay respuestas pasadas, sólo soluciones presentes. Y así pasan los días, intentando mantenerse a flote para que nadie más hunda, perdiendo lentamente la estabilidad que al final arrastrará todo cuanto intentó salvar. Un martilleo constante, acaparando todo, sin dejar resquicios posibles para otras opciones. Se agota el tiempo, llevándose con él toda cordura, dejando un lamento de incertidumbres que desfilan una a una por la mente maltrecha, que sin descanso busca salir de allí de una forma u otra…