Enredados que no atados

Parecidos inimaginables distanciados sólo por unos años que quedan reducidos a nada tras la unión de lo común. Manolitos escondidos en lo más profundo, aflorando sin ser llamados, que completan aún más, una personalidad que se debate entre la noñerias y su masculinidad. No lucha por reprimir a ninguna, por eso es auténtica. Ojos grandes y mirada tierna, piernas fuertes curtidas por el deporte. No teme a lo desconocido y menos aún a los cambios, por eso se ha vuelto a embarcar en un nuevo reto, sabiendo que volverá a triunfar. Fotos con caritas, con más o menos pelo, acompañando a todas esas personas que forman parte de su vida. Entre cerveza y cerveza, desgrana su vida, prometiendo que su boca jamás volverá a echar humo y anhelando unas chuches que llenarán su boca de azúcar. Todo en si, es un detalle, que regala sin pensar solo por ver sonreir. Y dice que le gusta dormir con alguién al lado, para poder enredar sus piernas, pero sin nudos, que luego es complicado desatarse…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Solve : *
14 + 27 =