Regresaste al hogar, de nuevo, otro recomienzo a la vida. Dejas atrás otro intento, y abordas un piso, ahora vacío, para ayudarlo a arrancarle la soledad de sus paredes, y a ti del alma. El silencio acompaña a la deseada tranquilidad, pero agobia si te da por pensar, confundiendo rutina con añoranza. Nadie está seguro de sus decisiones, tomadas o no, pero el tiempo te dará las respuestas. Sólo hay que tener paciencia y no tener miedo. Ahora estás entre tu gente, el sitio que te vio nacer, y aunque parezca una tontería, al abrigo de todos, las cosas se llevan mejor. Te diré que no hay secretos, que basta con ser como uno es. Ya no tenemos edad para ir escondiéndonos tras mentiras, ni nos queda tiempo para dar rodeos. El cariño, el respeto, la educación, y algunas otras cosas que ya te contaré, son el secreto que tanto buscas, nada que nadie, no sea capaz de dar. Ponerle chispa a la vida, ilusionarse, ver el futuro con esperanza, son la clave, para que vuelvas a ser feliz. Cuando te quieras dar cuenta, tendrás los besos acechando detrás del deseo en cada rincón de tu casa, y pedirás sexo a quemarropa, para luego despedir, sin un beso. Volverás a tener de todo y más, pero dale cuartelillo a la paciencia.
Bienvenida a otra nueva etapa, ahora sí, muy cerquita de los tuyos. Ellos son, el verdadero secreto…
A Inma, y a su nuevo comienzo. Bienvenida de nuevo