La buena madre

Es nuestro hijo, el resultado de ti. Tardó en llegar el instinto, y el pequeño, como si es destino supiera que las prisas no traerían nada bueno, y el universo conspiró para darnos el mejor de los regalos. Llegó en el momento justo. Justo, cuando la necesidad de madre afloró, cuando entendiste de los esfuerzos que habría que hacer; justo, cuando casi todos los planes estaban cumplidos y quedaba por crear el más importante; justo, cuando ambos quisimos, por ninguna otra razón que no fuera la de ser padres. Y desde el principio, te volcaste, como cualquier madre lo haría, pero tu amor hacia él, nunca te nubló el juicio, ni siquiera su enfermedad. Y fuiste, y eres rígida, manejándote desde el principio, en ese difícil terreno que hay entre la razón y el corazón, entre los caprichos y la necesidad, soportando el dolor de nuestro hijo y el tuyo, cuando lloraba por algo que quería y no se podía o no se debía dar. Enfados y lágrimas tras castigos merecidos, que siempre aceptó con respeto, ese que le has inculcado con tiempo y tesón. Has conseguido forjar una persona educada, cariñosa y respetuosa, haciéndole entender que no siempre se tiene lo que se desea, pero que nunca le faltará un plato en la mesa. Educar es sufrir, es invertir tiempo, perder horas de sueño, y luchar sin descanso. Criar, es alimentar, lavar y curar. Querer lo mejor para un hijo, no es consentir, ni evitarle el dolor, ni cegarte con él. Es ser objetivo, viendo sus virtudes y sobre todo sus defectos, para enseñarle a corregirlos y mejorar, para hacer de él, una persona de bien. Por eso, cuando miro a nuestro hijo, me enorgullezco de él, y no puedo evitar pensar, el trabajo que has hecho, y creo, que nunca podré agradecértelo. Y es que, detrás de un buen hijo, siempre hay una buena madre…
PD: A Encarni, por hacer de nuestro hijo, la buena persona que es.

Leer Más

Atípicos

Parece que todo está oscuro, que las sombras nos han engullido, y es que de un tiempo a esta parte, da la sensación de que todo sale mal, que lo bueno se ha perdido por el camino, y que toda decisión, conduce a un camino sin salida. Es lo que tiene la rendición, la desesperanza, el peso del cansancio. Que mina, atrofiando las energías, y restando fuerza a la voluntad. Y aunque creamos que esto es lo peor que nos ha pasado, si lo piensas, si echas la vista atrás, verás que no es la primera vez, que siempre ha estado ahí. Los problemas nos acompañan desde siempre, porque su resolución o la simple esperanza de resolverlos, es lo que nos hace sentir vivos. Un objetivo que conseguir, es una razón para vivir. Y si hay oscuridad, ten por seguro, que también hay luz. Así que es hora de los atípicos, de los que sueñan con conciertos, de los que sienten con la música, de los que se emocionan con una película, de los que creen en los demás.Es hora de los valientes, de que, a pesar de tener miedo, seguimos adelante, luchando por lo que queremos. Es tiempo de la gente responsable, de los olvidan el egoísmo y quieren otro mundo, otra forma de vivir. De los que no se estacan y quieren seguir creciendo, inquietudes en mano. Es hora de ti, de mi, de nosotros. Y como la felicidad no es algo negociable, hagamos de todo esto, algo atípico, y seguro que así, podremos cambiar el futuro…
PD: A mi cuñada, Cris, por su inagotable valor y su eterna fuerza de voluntad. Eres mi atípica preferida.

Leer Más

Sombras

Baila la toalla al ritmo de la brisa, agitada por su invisible mano. Viento lento, pausado, que refresca el ambiente con su aliento, y tiñe de frescor, un ardiente día. Juega con el agua, arrancándole unas olas, que pacen tranquilas a la orilla de la playa. Llega hasta mí amortiguado, su suspiro al romper, mezclado con los sonidos de miles de voces ininteligibles en la lejanía, conversaciones ajenas, cuyo significado se va perdiendo con la distancia. Una amalgama de ruidos placenteros que me proveen de esta tranquilidad idílica en la que me encuentro. Por un lado, el horizonte se parte en dos por una línea invisible, dejando ver nítidamente el cielo y el mar, conflicto de azules a plena luz del día; por el otro, la montaña, haciendo de parapeto, tratando de proteger a este pueblo de los envites del viento, y del desierto amenazador. Nadie sabe cuánto resistirá. Y el sol, y la calor, apretando a pesar de la brisa, aplastando todo a su paso, arañando con sus manos nuestra piel, que se enciende y prende, y que tratamos de apagar con baños furtivos. Cada vez es menos eficaz la protección con la que nos cubrimos, o eso nos parece, por eso huimos, veloces, del mar a nuestro refugio, sombrillas inmóviles que nos proporcionan las sombras que tanto ansiamos…

Leer Más

Fugacidad

También eres el protagonista de este relato, aunque le falte tu voz. Bien podrías apellidarte Sánchez pero eres Borja. Defiendes con estoicidad aquello en lo que crees, y tal vez te equivoques, quien no, pero jamás hay mala intención en tus palabras. Llevas luchando mucho tiempo y has logrado mantener a flote una familia, sin una queja, sin un reproche, siempre con una sonrisa y con la mejor de las actitudes. Te has reinventado, buscando salidas, opciones, tratando de alcanzar un puesto que mereces más que la mayoría que tienes a tu alrededor, y ojalá, recibas ese justo premio a tu tesón. Han sido demasiadas semanas sin fines trabajando y muchos días sin descanso. Y ahí sigues, buscando lo mejor para los tuyos. Las noticias sin ti, no son noticia. Siempre por delante, para tratar de dar luz a los demás. Manejas ese difícil equilibrio de brillar sin eclipsar, de ser único pareciendo normal, de hacerte querer con muy poco. Has conseguido atraernos hacia esa espiral de la que muchos ya no queremos huir, descubriendo al Indie, arrastrándonos a conciertos y festivales que ahora echamos de menos. Tu vida y la música, una misma cosa, y la radio de por medio. Tu voz, las ondas y ahora las redes sociales, contigo y tu programa, como caballo de batalla contra el aburrimiento. Artistas llaman a esa gente.
Ha sido una presidencia extraña, una año raro, donde no has podido hacer más de lo que has hecho. Has sopesado y elegido que podría ser lo mejor, y creo, que como siempre, has acertado. Toca terminar esta fugaz presidencia, pero tu recuerdo perdurará, para siempre…

Leer Más

350

Felicidades a todos y cada uno de sus señorías. Van a pasar a la historia, como unos de los peores políticos que han pasado por el Congreso y por la vida política de España. No sé en que momento dejaron de ser personas, de pensar como personas, de olvidar para que están aquí. No sé cuando se mudaron a vivir a su universo paralelo, y lo peor, cuando nos dejaron de lado. Sí, han abandonado a la ciudadanía, inmersos en sus guerras, en esa repugnante dialéctica, vistiendo de finura los peores agravios, tratando de convertir al otro en peor que usted mismo. Abandonaron al pueblo, y no sólo eso, se aprovechan de él, saqueando todo lo que pueden cuando nadie les ve, aupándose a unos puestos a los que llegan con nuestros votos, haciéndonos creer que cualquiera de las opciones, nos hará libres, nos hará vivir mejor. Y mienten, sistemáticamente, a los suyos y a los demás. Han olvidado el bien común, el bien general, por el bien partidista. Las siglas por encima de todo. Sus necesidades, por encima de cualquiera. Son incapaces de reconocer las virtudes del contrario, adoctrinados por su partido, que hacen de cualquiera que no sean de su ideología, un enemigo. Están consiguiendo un hartazgo consensuado de su pueblo. Van perdiendo a borbotones el respeto y la credibilidad de su gente, que lo único que ven, es que clase de personas nos gobiernan, y les aseguro, que da miedo. Saber que nuestro futuro está en sus manos, no tranquiliza. Da igual el color y la ideología. Ninguno de ustedes se salva, ninguno, y mucho menos, se ganan el sueldo. Jamás tuvimos un nivel tan bajo de políticos. Y no sé que extraña metamorfosis sufren al intentar llegar a sus escaños, pero creo, que no deberían olvidar, de dónde vienen y para que están. Porque si esta pandemia, ha sido incapaz de sacar lo mejor de cada uno de ustedes, mucho me temo, que nada lo hará.
Son 350 Diputados en España. Los mismos que sobran.

Leer Más

De fresas y nata

Qué como va todo? Extraño, esa es la mejor definición. Diez años después de este no cumpleaños, un virus nos ha alejado, y ahora echamos de menos la cercanía que antes teníamos y que tan poco aprovechábamos. Ahora necesitamos con urgencia besar, tocar y acariciar, demostrar a quiénes nos importan, cuánto nos importan. Ya sabes papá, ahora nos arrepentimos de lo que deberíamos haber hecho cuando pudimos y no era necesario, y queremos hacerlo ahora, porqué no podemos, pero sobre todo, porqué lo necesitamos. El egoísmo y la estupidez, siguen yendo de la mano. El mundo se ha parado, un tiempo, por un rato, pero volverá a girar, y seguiremos sin aprender nada. Habrá cambios, obligados, y a pesar de todo, seguiremos amenazando al mundo con nuestra presencia. Somos dañinos, y la naturaleza nos está avisando.
Tus nietos siguen creciendo, y tenías que verlos. Nos han mejorado, sin lugar a dudas. Espero que podamos llevarlos por el camino correcto y mantengan intactas sus ilusiones, por muchas decepciones que los azoten. Y nosotros, envejecemos, a cada paso, a cada respiración, y se nos nota. Pesa, aunque pretendamos contenerlo, duele en ocasiones, y te mentiría si te dijera que seguimos intactos.
La memoria de mamá de ha vuelto frágil. Olvida sin remedio, y peleo contra ello, en intento inútil de detener lo imposible. Cree que la regaño porque sí, y no entiende que es el miedo que tengo a que deje de ser quién era. Pero a ti no te olvida, ni yo.
Hoy tendrás tu tarta, de fresas y nata. No habrá velas que soplar ni deseos que pedir, pero te recordaremos y creo que ese, es un buen regalo. Queda menos para todo pase y podamos regresar a la vida que nos pausaron. Lástima que no se pueda regresar, de dónde tú estás…

Leer Más

Cambio de sábanas

Me arropa la noche con su mano oscura. Enmarañado entre las sábanas y mis pensamientos, tranquilo, sereno, busco entre mi imaginación, el resorte que apague mis ojos. Abarco con mi mente una vida entera, saltando de pasados a futuros, en un solo pensamiento, saliendo esta vez intacto de historias irrepetibles, aunque mi mente las recreé por cobardía. Trata de cambiar lo que fue, e imagina lo que desea que hubiera sucedido. Justo ahí, tropieza con los sueños, anhelos desprovistos de realidad. Se traslada entonces al futuro, tratando de anticiparse, adivinando un movimiento, que jamás sucederá. Pero insiste, como si el deseo y la terquedad, pudieran conceder lo que pide. Y se da cuenta entonces, de que ha vuelto a tropezar con los sueños, y que sigue inmersa, en el bucle infinito de sus pensamientos, enmarañado, cubierto por unas sábanas que ya empiezan a calentar demasiado. Y mientras fuera, la lluvia ametralla la vida, arrancando lamentos de todo lo que toca, no dejo de pensar, que tal vez sea hora, de cambiar las sábanas

Leer Más

Desespero

Jamás imaginé que los recuerdos pudieran ser tan malvados.
Las paredes se han empeñado en escupirme tus fotos, recordándome tu ausencia otro día más. Ese pequeño salto que había entre tú y yo, de apenas hora y media, se ha convertido en estos días, en un obstáculo insalvable, en un abismo. Miro tu sonrisa plasmada en imágenes y desearía recostar mis labios en los tuyos, dormirme amarrado a tu boca y despertar con las almas entrelazadas. Me perdería en tus ojos, buscando todas esas palabras que te cuesta tanto decir, y que encuentro flotando en ellos cuando me miras. Me atraviesas con tu mirada y me inyectas todo eso que sientes por mi.
Abro los armarios y allí sigue tu ropa, retén de tus visitas, que te añora, menos que yo, te lo aseguro. Te imagino vestida, y sin vestir, cubierta tan sólo por tu piel. Ahora es cuando mis manos quieren tocarte, dibujar tu contorno, una y otra vez, descubrir de nuevo todos los secretos de tu piel, y recorrer poro a poro tu cuerpo, en un roce incesante, lento, hasta borrar las huellas de mis dedos, y detener el tiempo.
Y quedan tus zapatos, descalzos, inmóviles, abandonados a su suerte, mientras su dueña habita lejos. Te imagino entonces, te deseo y desespero, porque no sé el tiempo que queda para sentirte de nuevo. Y lo peor, no sé si seré capaz de soportar, este echarte de menos. No, no hablo sólo de sexo. El sexo sacia, pero el amor llena. Y necesito llenarme de ti. Desespero…

Leer Más

Este Domingo

Nos preparamos otro año más, de forma diferente al resto de los demás años, pero como cada Domingo de Resurrección, los Culleros y petarderos, aclamaremos a nuestro Niño. Ni siquiera el encierro podrá contener la tradición, menos aún el sentimiento, porque no hay virus, que pueda derrotar las ganas de sentir al Resucitado. Este Domingo no habrá pasos recorriendo las calles, ni reverencias arropadas por humo. Este Domingo el suelo quedará inmaculado , aunque huérfano de procesión. Este Domingo, una madre añorará a su hijo, como todos y cada uno de nosotros. Este Domingo, el aire no sabrá a pólvora, ni el sonido a explosión. Y a pesar de todo, este Domingo, nuestros corazones sabrán que es el momento. Este Domingo, haremos del sentimiento una tradición, descubriremos, que la verdadera fe es creer sin ver, porque sentiremos que el Niño, ha vuelto a resucitar. Y allí, en las calles de nuestro pueblo, en cada barrio, en cada casa, habrá reductos de petardos atrasados, que explotarán como cada año, anunciando que el Niño ya está aquí. Este Domingo, que suenen las campanas, aplaudamos en nuestros balcones y lloremos de alegría, como lo hace la Virgen, porque este Domingo, su Hijo, vuelve a la vida.

Leer Más

Rotos

Definirnos, explicarnos, tratar de describirnos como seres humanos, es una tarea, me atrevería a decir, imposible. Una unión de cuerpo y alma, que nos lleva constantemente por la senda de la indecisión, tratando de repartir responsabilidades entre lo que sentimos y lo que pensamos, en una batalla constante entre corazón y cabeza, sentimientos y razones. Crecemos al ritmo del amor, de la alegría, del miedo, de la culpa, de miles de sentimientos y decisiones que debemos tomar, y vamos perdiendo en cada paso, un pedacito de nuestro ser, a la vez que ganamos materia para el nuevo yo. Un constante cambio, una evolución sin medida, que nos eleva o nos hunde, a la vez que nos acerca irremediablemente, al nuestro fin. “Somos más que la suma de nuestras intenciones», por eso siempre de debe de tratar de hacer lo correcto. Equilibrar razón y corazón, es una ardua tarea, que casi siempre nos deja dolidos, rotos. Y es precisamente ese sentimiento, el que te hace ser más humano. Todos estamos avocados a la desaparición, pero gastar el tiempo que nos queda para tratar de hacer algo bueno, debería ser una obligación moral. Es la muerte la que le da valor a la vida, y somos nosotros los que debemos hacer que esa vida, valga la pena. Quedaremos rotos en el camino, pero el tiempo curará cualquier herida y nos recompondrá.

Leer Más