Que bonito es querer

Chiquita, vergonzosa, montando aquellas gafas que te hacían tan tú. Así eras o así te recuerdo. Camuflada entre un pelo multicolor, tan dispar e inconformista como la vida que quisiste vivir. Atada siempre a una pelirroja, fuiste creciendo. Recorrimos montañas, acampados bajo infinitos cielos, calentando historias en hogueras de amistad, quemando noches y meciendo días. Sí, llegó el amor a tu vida de la mano de uno de los tuyos, de unos de los nuestros. Pablo entró en tu corazón y tuvisteis que aprender a entenderos y a respetaros, porque el querer venía de serie. Lleváis ya tanto juntos, que parece que es toda la vida. Por medio, Pablo y María, María y Pablo. Para él, fuiste la constancia y el esfuerzo. Para ella, el hombro y el consejo. Para ambos, la mejor madre que pueden tener. Años y años hasta llegar a 50, sumando amistades y cariño hasta convertir una vida sencilla, de una sencilla chica, en algo extraordinario. Ahora eres recuerdo, el de aquellos que se fueron, el de aquella que olvidó, aunque tú nunca los olvidas. La niña de los hermanos es ya toda una mujer, combativa, fuerte, pero sensible y sobre todo, amiga de sus amigos. Entre líneas podrás encontrar el cariño y el amor que plantaste y creció por doquier, en las caras de los que hoy te acompañan. Sí, ya sé que es la hora del Jaguer, pero antes solo quería darte las gracias por enseñarme que las discusiones no son el final de nada, sólo el principio de algo. Y si miras alrededor entenderás mejor de donde viene esa canción de “que bonito es querer”.

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Ahora que nos da por olvidar

Hubo un tiempo en que se castigaba la mentira y al mentiroso se le miraba con la mala cara. Hubo un tiempo en que se buscaba la verdad por encima de todo, y los ideales de las gentes de buena fe, trazaban y marcaban el camino para construir un mundo mejor. Pero hubo un tiempo, y más de dos, en que triunfaron los mentirosos, populistas recitando lo que la gente quería oír, ocultando bajo esos discursos, todo el odio y sus verdaderas intenciones. Salió el sol y los creímos derrotados. Ha pasado el tiempo y nos pensábamos más inteligentes, más listos que ellos, creyendo que ya no volverían. Se aletargaron, hibernaron, mutaron y se adaptaron. Les hemos vuelto a creer, y ahora que nos da por olvidar, crecen como setas entre la humedad que asola el mundo, llevándose consigo la caridad de los hombres y las buenas intenciones de la humanidad. Aquí y allá surgen dictadores disfrazados de salvadores. Aquí y allá, emergen de las profundidades las peores intenciones, dejando sin hogar a los necesitados, arrancando de cuajo las esperanzas de los desahuciados, y cerrando las puertas a todos los que necesitan un lugar donde vivir. Esta globalización es cada vez más sectaria y el sentimiento de pertenencia ahoga a los que no son de donde los demás, olvidando que todos vivimos en el mismo lugar: en el planeta tierra. Cambiamos compartir y ayudar por egoísmo. Y es que ahora que nos da por olvidar, vuelve el peligro a llamar a la puerta, y seguimos sin hacer caso…

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Con mucho «Love»

Se podría pensar que esto es fácil. Lo de tratar de describirnos cribando un universo de palabras para seleccionar solo las que realmente digan lo que sentimos. Y no, no lo es. Procuro encajar a todos y cada uno de nosotros en este pequeño espacio de folio esquivando sus bordes para no convertirlos en límites. Toda una “tesis” de como arrancar lágrimas sin que “la herida” sangre. Pero siempre que lo intento, me asalta la misma “contradicción”: ¿lo conseguiré?.

“¿Que vas a saber?” me grita la cabeza mientras mi corazón le replica y lo acalla: “Tenemos una conversación pendiente” masculla, y sin más, vuelve sobre sus pensamientos para así poder dejar de sentir. Pero yo no quiero dejar de sentir, ni de pensar, que sois vosotros “La hermandad”, mi gente. Los que están cuando los necesito, el apoyo, mi “ejército de salvación”. No. No es hoy el día que ganamos “la champions y el mundial”, ni “el día que Starman huyó”. Hoy es la noche en la que nos volvemos a descubrir, marinando nuestras presencias, comprendiendo una vez más, lo importantes que son los momentos. Sois vosotros los que la vida me ha regalado. Sois la inquebrantable razón de mi resistencia, manantial de felicidad y caja de sonrisas. Sois la “canción de emergencias” que suena cuando el ruido embiste. Creo que me estoy extendiendo demasiado, sobrepasando límites, transgrediendo el tiempo, tanto, que en breve “ya sale el sol” y será entonces cuando a plena luz del día, nos reconozcamos y valoremos esto que tenemos.

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Tu cumpleaños sin ti

No sé cómo empezar. Quizás por los recuerdos, esos que te traen a mi memoria más de lo que te imaginas. Aún tengo el regalo del pasado cumpleaños en el cajón. Mi resfriado y tú cáncer eran incompatibles y no pude entregártelo. Lo fuimos posponiendo a la vez que ampliábamos una playlist que sigue creciendo aún sin ti, pero no pudiste recibirlo. Ayer fue tu cumple y hoy hace 6 meses que nos dejaste, y no se que fecha me duele más. Fue todo tan rápido, tan injusto, que hay veces que no me lo creo. Miro el regalo que me hiciste por mi cumpleaños y no puedo evitar besarlo antes de romper a llorar. Ojalá pudiera atrapar el sueño de traerte de vuelta, pero hay sueños verdaderamente imposibles, por mucho que los persigas. Así reposas en mi mesita, tranquila, eterna: La Ynuguanda que regaló su arte a todos los que nos acercamos a ella, dejando trazos de su alma en cada uno de sus cuadros, para poder sobrevivir después del fin. Si, este pellizco que siento es por ti, por tu ausencia, por tanto echarte de menos. Sí, estás lágrimas son de dolor, de pena por tu primer cumpleaños sin ti. Y sí, estas palabras son por ti, para ti, para que vivas en ellas como lo haces en tus cuadros y el olvido jamás te borre. Yo me ocuparé año tras año de que así sea.

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A tu lado

De nuevo 5 de diciembre y sumando. Añades fiesta, añades año y otro momento a este camino llamado vida, haciéndonos partícipes de una felicidad que ya no sólo te pertenece a ti. Continuas forjando el futuro con fuerza y sin miedo, resistiendo envites, acostando al cansancio y a todos los que intentamos seguirte. Y aún te seguimos. Quizás porque en el fondo envidiamos esa fortaleza, tal vez porque queremos estar a tu lado, pero te aseguro que es porque te queremos. Apasionado de todo, compites contigo mismo por demostrar que nadie, nadie, excepto tú, puede tumbarte. Pero esta noche tendrás que volver a demostrarlo. Por eso arrojaremos el cansancio al fondo de nuestras copas, llenaremos la noche de sonrisas y Jager, y el sonido de nuestra música, será el sonido de la amistad. Presidente, padre, esposo, hermano, amigo, hijo. Ponlo en el orden que quieras, pero lo digas como lo digas, siempre suena bien. Por eso arrastras, por eso aúnas, por eso estamos aquí tanta gente. Por ti y solo por ti. Porque este 5 de diciembre, vuelve a crear felicidad, dando lo mejor de ti a todos nosotros. Por eso espero que nuestras sonrisas, esas que alimentas, sean tú mejor regalo. Toca otro cumpleaños más que celebrar juntos mientras la vida nos aguante. Y mira que fueron bonitos los que ya pasaron, pero lo mejor está por llegar. Todo está por escribir aunque esta lectura llegue a su final. Así que ríe, disfruta, se feliz. Y por favor, no dejes de invitarnos cada año, a tu fiesta. Quizás no puedas celebrar otros 48, pero sean los que sean, será a nuestro lado.

PD: Ya huele a Ibiza…

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Mundos de colores y caos

Hace casi un año que crucé esa línea imaginaria llamada 50. La mitad del camino dicen. Ojalá, porque lo cierto es que esa cifra son más 2/3 que 1/2. Dejando cifras y matemáticas a parte, y ciñéndome estrictamente a mi estado anímico y físico solo puedo decir, que sí. Realmente me siento más cansado que no más viejo. Este bache del que todos hablan al tocar ese horizonte, existe, y aunque la amortiguación aún resiste, empiezan a chirriar algunas piezas del chasis. Nada grave, por ahora. Pero avanzo con una sonrisa en la boca, apretando los dientes, con esa seguridad que da la lejanía del barranco que dejas atrás y a la vez la incertidumbre del abismo al que nos acercamos. Pero que demonios, a mi edad, el miedo debería temerme, porque entre lo aprendido y que poco a poco sé dar la importancia justa a las cosas, la verdad es que a veces me la sopla todo un poco. Ya no hago cosas sin querer, estoy donde quiero estar, más importante aún, con quién quiero estar,; he aprendido a decir “no”, y lo mejor de todo, me voy conociendo de verdad. Ese caos que pensaba que era, soy yo. Así es. Soy yo. Me acepto tal cual soy. Mi mundo azul y mi mundo amarillo conviven en continua guerra, pero me encanta escucharlos discutir, buscando su sitio, su verdad. Un caos maravilloso que a fin de cuentas no es otra cosa que yo mismo.

Benditos 50.

PD: Gracias a Albert Espinosa por ser siempre inspiración.

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Brillando

Y cuando creíamos que estaba todo dicho en cuanto a conciertos y el espectáculo que representan, aparecen de nuevo León Benavente. Nuevo trabajo, misma calidad. Volvimos un año después a las profundidades de Caja Granada, repitiendo grupo, asaltando un teatro que se transforma en sala de música cada vez que un concierto llama a su puerta. Lleno para otra noche que se antojaba inolvidable. “Y ocurrió así…”

Comenzaron con el tema apertura de su “Nueva sinfonía sobre el caos”, “Úsame/tírame”, y a partir de ahí, y con un medido orden, nos fueron descubriendo todos y cada uno de los sencillos de su LP, intercalando magistralmente los temas más conocidos de sus anteriores trabajos. Sonaron potentes, quizás más guitarreros que en anteriores conciertos, pero sin que la batería perdiera protagonismo. Todo sostenido en una acústica increíble que los hizo sonar como los ángeles. Rock y electrónica en una comunión que pocos como ellos saben construir, y un juego de luces que hace crecer el espectáculo de forma exponencial. Blancos y negros, luces y sombras, y los colores justos para penetrar más aún en unas letras que cobran vida, en la boca y gestos de Abraham. Casi 2 horas de concierto que volaron sobre el disfrute y las sonrisas. Se fueron como llegaron, “brillando”.

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Arco


Volvió a ser sábado. Volvió la hora a cambiar, restando tiempo al día para regalárselo a la noche. Volvió la ilusión, la fiesta, las sonrisas y la música. Desfilaron por la carpa de entrada, los forzudos, payasos, magos, mimos, videntes, domadoras y algún que otro tigre o león, no sabría deciros. Llenamos de amistad un recinto para celebrar la quinta edición de nuestro festival, entre incondicionales y primerizos. Fuera y dentro, dentro y fuera. Así fotografiamos el día, cabalgando sobre vídeos de las bandas que este año quisieron acompañarnos y el directo de los mejores artistas que jamás hayamos escuchado. Intercalamos bailes con abrazos, jager con sonrisas, saltos con locuras. Miradas furtivas para descubrir que la felicidad habitaba en todos los rostros que nos rodeaban. Letras para afianzar esa felicidad que inundaba el lugar y que conforme pasan los años, valoramos más y más, conscientes del tesoro que tenemos y que no valdrá de nada sino lo cuidamos. Quizá por eso, estos momentos, este festival, sea tan especial. Y no lo sería si alguno de vosotros no se va con una sonrisa en la boca y un sentimiento de felicidad. Por eso, ni la lluvia pudo impedir que nos divirtiésemos, ni que Javi pidiese la mano de Isa. No, la lluvia no pudo impedir, que Arco tocará este año en el Cúllar Vega Sound, haciendo más feliz aún, si cabe, a Luija, el primer Mister de este festival, que no ha hecho nada más que comenzar.
A tod@s y cada uno de los que estuvimos allí. Sin vosotr@s, nada de esto sería posible.
Gracias infinitas.

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Anaranjado

Tenue, luces, casi amanecer.
Entre la noche y el día.
Que no corra el tiempo.
Unta de magia la vida.
Inventa belleza.
Escoge la paz.
Rodéate de ti, y
Ocupa el universo.


Llega el otoño amarrado a tu pelo, deshojando árboles, despertando amores, meciendo tristezas. No sabe que quedará atrapado por tu mirada para siempre, y lo harás tan bello, como como los amaneceres que tiñen de naranja tu piel. Una retahíla de pecas, acampando en tu cuerpo, y una sonrisa eterna, alumbrando tu rostro. Si, llegó el otoño, pero tú llevas pintando de naranja mi vida desde siempre.
Feliz cumpleaños primica. Ya sabes como termina esto, aunque en realidad, esta vez, comenzó así…

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Vidas cruzadas

Fuimos.

Niños y amigos van unidos, desde mis 12. Callejuelas y adoquines, delimitando el sendero que conduce a Santo Domingo, allí dónde las columnas de la entrada de la iglesia dibujaban las porterías de nuestro propio campo de fútbol. Música clásica difuminada entre partidos de baloncesto y regañinas del vecino más coñazo que jamás hayamos conocido, y un “castor” amenazante, que dejó de dar miedo a medida que nosotros crecimos. Llegó el futuro de la mano de un Spectrum, tan lento para poder jugar, como el pasado que dejaba atrás con sus juegos grabados en cassettes, que hacían volar las horas. Llegó la primera visita a Cúllar. Ahí conociste a mi gente, convirtiéndote en uno de ellos. Ya por entonces, nuestras vidas se habían entrelazado definitivamente, atravesando la adolescencia juntos. Te recuerdo sobre una bici, y aquel niño tímido y apocado que eras, tornó joven casi seguro de sí mismo, tenaz y clarividente. Te busqué en el Amador y te encontré siempre. Dibujabas, supurando arte, con esa imaginación que construía, que creaba, que maravillaba. Y apoyado en todo ello, hiciste carrera, entre cámaras y parabólicas, viajando hasta casi el infinito. Fue la llegada de Silvia la que lo cambió todo. Trajo consigo el amor, la fidelidad, la confianza. Arribó con fuerza y aquel nómada decidió asentarse junto a ella. Otra vida que se cruzó ampliando aquel horizonte. Y aquí seguís, tan unidos como siempre. Mudasteis tras la crisis, tras la quiebra, pero en Sevilla remontó todo. Nueva empresa para él, nuevo trabajo para ella, y entre tanto trajín, Martín e Iker os alumbraron. Más felicidad para una pareja que jamás se descuidó. Mucho trabajo, más responsabilidades, y un stop obligado. No quiero darle más vueltas, porque aquí sigues y eso es lo que me importa.

Somos.

Menos niños, más amigos. Ese lazo que nunca desatamos, ese amor que nos profesamos, esa batalla que la distancia no vence. No, no le hablo solo a él, porque ahora vuestra felicidad es la mía. Porque os quiero a todos como le quiero a él. Porque nuestras vidas se cruzaron y ahora recorren el mismo sendero, en lo bueno y en lo malo. Por eso, celebro teneros, y todos celebramos tenerte. Ya sabes que Vetusta seguirá sonando cada 24 de junio, recordando al Juanjo de Silvia, al Juani de mi vida. 

Si, fuimos. Aquellos desconocidos que se conocieron, ese capricho del destino que sabe que piezas unir para hacer más maravillosa la vida. Porque somos lo que fuimos, y seremos lo que somos: esas líneas trazadas por el universo, que la vida decidió cruzar.

Enhorabuena Silvia, enhorabuena Juani, por 25 años de inimaginable felicidad. Que esa luz interior que tenéis, siga latiendo por siempre jamás. Y en este día, recordad que, “hoy es siempre todavía”.

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