El frío y la nieve se pusieron de acuerdo para vestir de blanco la Navidad. Han acolchado las calles para que los niños jueguen sin miedo a hacerse daño. Felicitaciones y buenos deseos empapelando las casas y las chimeneas que arden calentando unos cuerpos y almas fríos de esperanzas. Arboles iluminados de regalos y calcetines esperando ser rellenados con los deseos de todos aquellos que aún creen en los sueños. Un Nacimiento,tan lejos de Belén,sigue acunando al Niño que jamás crecerá y adorna las casas de todos aquellos que siguen esperando que unos Reyes sin trono les traigan los regalos que desde pequeños llevan esperando. Ilusión y alegría,cogidas de la mano de los niños,que miran al cielo intentando ver un trineo cargado de regalos y sobre él,a Papá Noel,riéndose de unos Reyes que por mucho que corran, siempre llegan después que él…