Casi nunca

No deja de llover, cubriendo de espejos el suelo y abrillantando todo cuanto toca. Agua suspendida en el aire, escupida por las nubes y atraida por una inercia envidiosa que hará que se estrelle, sin orden aparente. Palabras húmedas, buscando el abrigo en la lectura de los demás para secarse y recofortar, a todos cuantos las necesiten. Muchas veces encienden más que apagan, soltando una explicación que rara vez, encontrará comprensión. Esporádicamente se callarán, porque hay noches en que las musas decidieron descansar, noches que harán que la mañana sea menos excitante. Bastantes veces despiertan admiración, premio para un escritor aficionado, que sólo trata de expulsar de sí sentimientos y pensamientos enfundados en palabras que tratan de ser sinceras, pero dando un rodeo, para que no se las vea venir. Mentiras e incomprensión huyen, para no ser víctimas de la realidad que escribo, no dejando casi nunca indiferente a aquel que consiga entenderlas…

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