Traspasando tristezas me encuentro, atravesándolas con la sonrisa que desprendo al descubrir por fin, todo aquello que tenía delante y que mis ojos se negaban a ver. Egoísta, sí, como todos, buscando mi felicidad, pero queriéndola compartir y regalar, con todo aquel que quiera estar a mi lado y que elija, como yo, arriesgarse a hacer de la vida, lo que queremos que sea. Cobardes nos llaman, por decir que no, sin saber que un renuncio es un acto de generosidad, al regalar al otro la opción de hacer lo que quiere a costa de lo mío. Un sí disfrazado de negativa, que sólo un valiente es capaz de regalar. Seguridad soportada por unos valores que día tras día se afianzan, haciéndome sentir valioso, derribando cualquier horizonte y construyendo a mi alrededor un Universo desde el que, expandirse, sea lo más importante. Crezco sin miedo, encontrando a mi alrededor, cada vez más personas que aumentan el valor de los días, que suman su personalidad a mi destino, y que iluminan con su presencia mi camino…
A cada uno de vosotros que elegís seguír a mi lado…