Cada día entiendo más que no debo renunciar a mí. Soy como soy. Torpe en ocasiones,iluso en otras pero intento actuar de buena fé. Me dejo llevar,permito que me dominen y acepto con una sonrisa casi todo lo que me ocurre. Procuro estar tranquilo porque es desde esa tranquilidad donde encuentro la paz y las soluciones. Y aunque las cicatrices me atraviesen el cuerpo no suelo escarmentar. Tropiezo una y otra vez,endureciendo mi cuerpo y mi alma,acrecentando mi fortaleza y mi paciencia. Sigo creyendo en el amor a pesar de todo y mi corazón vuelve a latir de nuevo junto a otro corazón. Y en ese afán de darlo todo,a veces me vacio,sintiéndome carente de todo,pregúntandome si valdrá la pena. Y me asaltan de nuevo los miedos. A que me dañen,a no recibir lo que espero,a que se burlen. Entonces tomo aire y cierro los ojos. Siento mi corazón latir y mis sentimientos fluir y me digo a mi mismo que esta vez no quiero perderme y a la vez no quiero dejar de ser como soy. Difícil solución y vuelta a tropezar…