Cuentan, que cuando uno quiere ver una cosa, ya no ve el resto. Y es que no hay peor ciego, que aquel que no quiere ver. Todo es susceptible de cambiar, o no, depende de las ganas que tenga cada uno. Y yo quiero seguir con lo acordado, así, sin más. No quiero futuros, ni esperanzas, no quiero promesas ni reproches. Tan solo cumplir el contrato. Tal vez suene frío, pero es mucho más fácil. Creo firmemente, que “todo va a cambiar”, que se acercan mejores días, en los que la suerte sonría. Y a pesar de haber gastado vida, “hemos ganado tiempo”, porque nos dimos cuenta, de que sólo se vive una vez, y no queremos dejar pasar, ni una sola ocasión de ser felices. Ya, ya lo sé, intentas descifrar este galimatías, y es bien fácil. Tal vez estés buscando donde no debes o quieras ver más allá, donde en realidad, no hay más. He vuelto a refugiarme en mis “Cuarteles de invierno”, de los que sólo saldré si me llamas, porque aquí me encuentro seguro, escondiendo lo más preciado que tengo. No destaco por mi inteligencia, o eso parece, pero me apaño bien, y en un mundo donde parece que nadie sabe “a donde ir”, tener claro, donde no quieres ir, ya es una ventaja. Puede que nos convirtamos en “Gladiadores”, entre nosotros o con otros, aunque esa parte, prefiero no saberla, o puede, mira “que casualidad”, que repitamos una y otra vez. Todo esto entra del “pensamiento circular”, ese, en el que todo empieza, y nada acaba, sabiendo a ciencia cierta, que ”nada es inmortal”. Dice la canción, “Todo lo que vamos a perder, pudo ser maravilloso”, cuando haya algo que perder, claro, mientras tanto, aprovechemos la ocasión y charlemos, que lo demás viene solo, y tranquilo, que “caeremos juntos… si es que caemos”. Conclusión: el 20 de Octubre, vuelven, con nuevo repertorio, y entre canciones ajenas, letras robadas y títulos prestados, la vida continúa, arrastrando consigo, los destinos de unos y de otros, muchos de los cuales, esperamos su llegada, en distintos lugares…