Hemos vuelto a fallar. Erramos el tiro, por acercarnos demasiado, dejando de ver la imagen completa y centrándonos en un solo punto. Perdimos de vista el objetivo, y nos dedicamos a hacer conjeturas sobre algo que parecía ser y no era. Señales equivocadas, que llevan a direcciones sin salida, allí donde se puede perder todo, por no coger sólo un poco. Pero son los sentimientos los que nos llevan a tomar decisiones, son las sensaciones las que nos llevan a elegir que camino tomar, es la intuición la que nos arrastra en última instancia. Estados volátiles, donde se cambia de modo y se pasa a caminar lentamente, como las tortugas, intentando no equivocarse al dar el siguiente paso, porque no queremos perder lo que queda, pero tampoco arriesgarnos a más. Buscamos la libertad a toda costa, esa que nos prometimos, la que nos traerá la felicidad. Probar, picotear, disfrutar de nosotros y descubrir un mundo al que hemos dado la espalda tanto tiempo. Es la mejor forma de conocer el nuevo universo, y la mejor manera de valorar, a quienes de verdad valen la pena. Se tardan años en descubrir quien formará parte de tu vida y quién no, quién mereció estar a tu lado y quién no. Reirás y llorarás. Te harán feliz y te dañaran, y será el tiempo, quién ponga a cada uno en su lugar. Es un camino, que estamos obligados a transitar, para así conocer nuestro verdadero destino. Y tendrás que dejar por el camino cosas y personas, lo que no se sabe, es cuantas encontrarás a la vuelta, en el mismo sitio…