Se cerró el círculo. Hemos viajado a través de una Barcelona tan oscura, como los personajes que, entrelazados entre si, han sido el reflejo de la vida misma. Cuatro novelas construidas con las palabras perfectas, anudadas de tal manera, que se han grabado a fuego en mi mente. Historias de amor, de locura, de odio, de rencor, de escritores fracasados y sobre todo, de salvación. Nos hemos impregnado de todas esas almas que ya no quedarán en el olvido, de todas esas historias que nos demuestran que son nuestras decisiones las que nos llevan a determinadas consecuencias. Que no hay amor sin sufrimiento, y que aún así, nada te asegura el triunfo. Somos personajes de múltiples vidas, cruces de infinidad de personas. Unas se quedarán y otras desaparecerán, pero todas aportarán. Y al igual que en la vida, nos hemos perdido en un laberinto, buscando la salida a través de las pistas que nos dejan los espíritus con los que tropezamos en nuestra vida, juntando rastros para salvar a quién de verdad lo necesita, a nosotros mismos…