Sólo para «ateos inteligentes». Allí dónde nació todo y dónde aún buscamos las repuestas, en el infinito, en ese cosmos donde el tiempo no tiene razón de ser porque ni siquiera habita en él. Entre estrellas ya inexistentes y soles que dejaron de brillar, lunas a la deriva y constelaciones inamovibles, entre tanto caos ordenado, flotamos, sobre un planeta que habitamos. Hemos nombrado todo para tener el control y no dejar nada al azar, inventando el tiempo por miedo a perdernos en la nada. Y desde aquí dentro miramos fuera, en un intento por comprender lo más grande, mientras olvidamos lo más pequeño, lo más cercano… Es esa fuerza que no podemos controlar la que guía nuestras vidas, la que destruye planetas a la vez que hace que te enamores. Son cada una de las decisiones que tomamos las que construyen nuestro propio universo. El amor que te convierte en invencible pasajero, ofreciendo tu ayuda al prójimo hipotencando tu propia vida. La derrota de un sueño, aplastada por la realidad, y la no rendición de nadie por encontrar su felicidad. Teorías por encontrar, para explicar como todo se conecta entre sí y explicar lo que tal vez sea sencillo, que son los sentimientos humanos los que nos gobiernan y nos mantienen vivos. Lo demás lo iremos descubriendo en nuestra «Breve historia del tiempo»…