Cierro los ojos cegados por la oscuridad. Mis pensamientos van cayendo rendidos,uno a uno,hartos de no llegar a ningún sitio y cansados de esperar una tregua que no les doy. Llevan días intentando tranquilizar mi Corazón que vuelve a estar en el fuego cruzado de la Indecisión y la Esperanza. La Impaciencia y el Deseo,con sus prisas habituales,han maniatado a la Razón,secuestrándola,para así evitar que la Lógica se imponga y dejando el control a los Sentimientos. Éstos son caprichosos y se mueven por impulsos,sin un patrón definido. Y mientras unos y otros luchan por el control,en un rincón escondido,ríe el Amor,sabiendo que todo cuanto ocurre lo ha provocado él…