Recuerdo

Lo descubrí siendo joven, más aún de lo que hoy soy, y se instaló en mi vida como el huésped al que ni puedes, ni quieres echar de tu casa. Y parece que lleva desde siempre conmigo y no quiero que desaparezca jamás. Pasan por la vida miles de grupos, cantantes que ponen letra a tus sentimientos, a tus decisiones, pareciendo que vivan dentro de ti, sabiendo perfectamente que sientes y porque decides, sabiendo explicar con meridiana claridad lo que ni tú puedes describir. Ese es Ismael para mi. La banda sonora de mi vida, el retorno de los viajes, las lágrimas arrancadas de cuajo, evocaciones de tierras que ni siquiera conoces, los recuerdos más profundos, los amores pasados y los que han de venir, la búsqueda imparable de la felicidad y la nostalgia contenida. Felicidad disfrazada de tristeza y esperanza tras la derrota. Canciones de vida. Y tras tantos años persiguiendo su estela, anoche alcancé a verlo, delante de mi, personal y carnalmente, hecho realidad tras tantos sueños. Su voz invadió el Palacio y nos transportó lejos de allí. Un espectáculo de música y luces trabajado y muy bien conseguido, ayudando a unos músicos sobresalientes que supieron prestar la ayuda necesaria para que todo saliera como debía . La iluminación lo envolvió todo, guiando los pasos sobre el escenario de un artista que aparecía y desaparecía tras las notas de sus canciones. Música viva que arrancó los aplausos de un público rendido a sus pies, caminando entre canciones del pasado y del presente, propias y ajenas. Así quemamos más de dos horas de espectáculo que supieron a poco y quedaron grabadas para siempre en el recuerdo…
PD: A aquel que despertó en mi la afición de escribir. Gracias siempre, Ismael Serrano

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