Radiantes tus gestos, demostrando que de verdad existe la libertad que todos soñamos. Libertad que prometen como red de caza, buscando una presa a la que domesticar, arrancando de cuajo su personalidad y anulando la decisión entre falsos te quieros y besos con sabor a culpabilidad. Arrastrados tras una quimera disfrazada de amor, que con falsas promesas te convencen que eres algo que jamás llegarás a ser.
Generosos tus detalles, transformando algo insignificante en el mayor de los regalos. Lecturas tempranas que se convierten en tan poco tiempo en una ilusión de ida y vuelta, que entre el café y la tostada se cuelan, dando los buenos días a las palabras que cerraron unas horas antes la noche. Desapegos en pos de la felicidad ajena, deseando el disfrute del otro antes que el tuyo propio. Respeto mutuo para lograr un equilibrio sano y sincero que tal vez sea el camino más fácil para lograr el entendimiento. Y todo mezclado con sonrisas y ganas de vivir, de planes que flotan en espuma de cerveza y un constante certeza de lo mucho que se parece la imagen y el reflejo…