Achicando miedos, perdiendo parte de lo que de verdad quieres hacer para no ofender al sentido común. Mientras unos se decepcionan solos, otros confían en sí mismos para no desconfiar de los demás, y trazar así el camino que nos llevará tan lejos como queramos. Es el pasado, que se empeña en retratarnos por igual, descuidando así el aprendizaje de nuevos dibujos y alejándonos también del riesgo y sus descubrimientos. Melodías tumbadas en una cama, mostrando las unas a las otras, cuanto pueden descubrir juntas. Nieve y fuego, la excusa perfecta para cerrar los ojos y sentir. Un viaje a través de la música que transporta miradas y sentimientos. Y de nuevo el miedo, pero esta vez en presente. Besos errantes porque jamás se dieron y miradas furtivas que se encuentran en las letras de las canciones. Tacto heterogéneo, buscando no soltarse jamás, y un tiempo que se acaba, empujado por la indecisión. Quedaron los labios huérfanos de lo que el cuello robó, y calló la música, ahogando melodías y despertando despedidas. Aún queda la esperanza de auyentar dudas, de tomar decisiones razonables y de seguir bailando. Pero no olvides, que hagas lo que hagas, que sea siempre con una poquita de luz…