Tal vez fueron vidas pasadas las que nos han hecho tal como somos. Una mezcla de un ayer y un mañana desconocidos que nos convierten hoy en lo que somos. Nos moldean el pasado y el presente pero es con cada decisión que tomamos que cambia radicalmente el curso de nuestra vida. A cada paso, una variante y en cada variante, nuevos pasos potenciales. Así que da igual hagamos lo que hagamos, porque nos sabemos que vendrá. Sólo queda vivir. Planificar no nos asegura lo que queremos, sólo la lucha diaria nos asienta en un hoy que ni siquiera sabemos cuando se transformará en ayer. Me gusta mi vida, la gente de la que me rodeo, la que de verdad ha conseguido que me guste mi vida. He aprendido que quiero estar al lado de quién de verdad me quiere a su lado. Por eso nos retroalimentamos de nosotros mismos, recogiendo aquello de damos. Somos el reflejo en los demás, espejos unos de otros, de vidas pasadas que fueron la semilla de todo esto que ahora ves, semilla a su vez, de lo que será. «Nuestra vida no nos pertenece…»