Puntos suspensivos

Punzadas desgarrando el ánimo, que hacen brotar unas lágrimas que pesan tanto como la pena que las empuja a huir de esos ojos, tristes desde aquel día. La culpabilidad escondida tras una decisión que intenta explicar con unos hechos que no siempre cogen el camino correcto. Días de sueños abandonados en una maleta que cambió de rumbo a última hora y que llevó consigo algo más que ropa. Alejamientos imposibles entre una amistad fraguada por el tiempo y sostenida por unas manos que ahora se vuelven a abrazar. Sólo hizo falta hablar para comprender y entender para concluir, que tras unos puntos suspensivos, nunca hay un final…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Solve : *
50 ⁄ 25 =