Se viste otra ilusión más, esta vez, con forma de paseo. Pateamos las calles de Graná en busca de un Quinteto tranquilo y educado, donde conocer nuevos personajes de esta nueva vida. No tengas prisa por irte, tampoco te pongas pesado, equilibrio perfecto para saborear croquetas y hamburguesas nada comunes. Abrazos a la entrada y a la salida, acomodando al recién llegado, para no hacerlo sentir extraño. Charlas y risas, miradas cómplices llenando de luz la noche, que calla los grillos con el murmullo de la gente que llena las calles de una ciudad con aroma eterno. Me gusta tanto esta vida como la Cassatta, esa que venden unos Italianos, más aún, si es a tu lado. Se pasó la noche en un suspiro, el mismo que escapó al regresar a casa solo, junto a la imborrable sonrisa de mi boca, al recordar como esta noche fuimos, turistas en nuestra tierra…