No dábamos un duro por él y unos de los mejores festivales Indies de España, porque aquí si decimos ESPAÑA, nos demostró que sigue en plena forma. Lleno absoluto, más que nunca, y nos cerró la boca con un ambiente inigualable. Buen rollo por los cuatro costados y se elevó a lo más alto con música, como no podía ser de otra forma. Emergieron del anonimato nuevas bandas, que se coronaron por mérito propio, como artistas de presente y estrellas de futuro. Me han contado, que Julieta 21, dió el espectáculo que se esperaba de Lori Meyers, que una vez más, quedaron descafeinados. Shinova y sus lentejuelas, moviéndose por el escenario como si de un nuevo Bunbury se tratara, tocando para mi, unas de las mejores canciones de todo el festival, y eso sí, que no fue casualidad. El DJ de moda, nos arrastró hasta él, como las ratas tras el flautista, demostrando ahí sus dotes de mezcla, con una música, que no es tan electrónica. Se hicieron los suecos y brillaron bajo el sol, los que para mi, fueron los grandes triunfadores, con unas de las mejores letras del panorama actual, un sonido espectacular y unas ganas, que transmitieron a cuantos estuvimos allí, con una puesta en escena, que nos llevó al público en volandas, Viva Suecia!!!. Vino la calma sosa de Los Planetas. Hay que entenderlos, dicen, pero será que yo soy muy torpe. Delafé puso el baile y el buen rollo, y la búsquedad incansable, de lo mejor de uno mismo. Hubo más, mucho más. Arco, Was, Maga, Sexy Zebras… pero nosotros acabamos con Dorian, eternos famosos, estancados en unas cuantas canciones muy buenas, que sostienen al grupo, tras años sin sacar nada nuevo. Tal vez faltó algún cabeza de cartel con empaque, pero a cambio se reivindicaron, las nuevas bandas, los grupos del futuro. Y volvimos a estar todos, incondicionales, del festival, pero sobre todo, de sus amigos…
Dedicado a V y D, F y J, C, y J, iniciales que encierran mucho más que unos nombres…