De película

No son sólo líneas. Trazos sin relleno, preformando la felicidad y la ilusión, que son el paso previo hacía la consolidación de una personalidad que crece a diario, más segura de sí misma y que poco a poco, va reconociendo menos a aquella que una vez fué. Fina frontera, llena de pisadas, huellas de todo lo vivido y que recuerda cada uno de los errores cometidos, por si quieres repetirlos. Dolor para el disfrute, marcando en la carne una forma de pensar y de entender la vida, que se mostró hace años entre fotogramas y palabras. No son sólo recuerdos ni ha caido en el olvido. Caló como lluvia fina, y lo que parece sólo un tattoo, en realidad soy yo.
Mejoras que nos harán especiales, acompañadas del miedo a hacer daño. Fuerzas e inteligencias sublimes, siempre al servicio del bien, aunque siempre se ponga en duda todo aquello que no podemos controlar. Amigos enfrentados por la búsquedad de la razón, intentando hacer lo correcto en todo momento, mientras el mal, intenta destruir todo cuanto ellos construyen. Eternas busquedas y batallas, que acaban como siempre, con el final. Días de películas para una vida de realidad…

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