Sigue el círculo infinito su eterno avance. La rueda que no deja de girar y deja sus huellas, recuerdos del constante movimiento en el inmóvil mundo que habitamos. Bregamos con el imparable tiempo, intentado inútilmente que nos arrastre con los años y nos cargue de arrugas y experiencia. Batallamos con los problemas buscando una solución que nos transforme en invencibles a cada batalla que perdemos, y nos llene de humanidad, con cada una que ganamos. Andamos, sumidos en el hoy, cargados de experiencia por el ayer, aprendices a diario de que la vida es aquello que ocurre día a día, entre lo bueno y lo malo…