Resucitados

Ya resuena a lo lejos, ese silencio sordo que precede al estruendo, la claridad que quedará oculta tras el humo que desprende la pólvora, secada durante un año, para que haga estallar al papel que la encierra, y haga despertar el miedo en algunos, los menos, porque los demás, esperamos su grito al golpear contra el suelo. Aún siguen abiertas las calles, las mismas que se cerrarán, en un intento vano por contener el humo y el ruido, y procurar que no salgan de allí, y acompañen a una Madre y su Hijo, en su particular saludo, reverencias que arreciarán a la par que el estruendo, fundiéndose en una tradición que despierta aplausos y arranca las lágrimas de todos aquellos a los que ni ese humo, ni ese ruido, ni la pólvora, los atemoriza, y recorremos con ellos un camino, lleno de petardos, haciéndonos resucitar, otro año más, en Semana Santa…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Solve : *
24 ⁄ 4 =