Anormalidad

No estaba tan perdido como pensaba ni había elegido tan mal. Esa visión que pensaba que tenían desde fuera, era sólo el fruto que mi culpabilidad me hacía proyectar. Y como no podía ser de otra forma, ha sido a través de las palabras que me han desnudado, aliviando esa culpa que mis errores grabaron en mi alma, aunque pareciera indiferente. Han curado heridas abiertas, que de lejos no dejaban ver ni la cicatriz, cuando en realidad, jamás dejaron de supurar. El dinero es lo de menos. Es esa ilusión que vuelves a ver, esas palabras de agradecimiento a pesar de todo, lo que me hace grande. No se cuantas veces he pasado por aquí, pero poco a poco se van enmendando errores, sanando heridas, buscando comprar el billete para el último viaje. No voy a pedir perdón por arriesgar una y otra vez, y no importa las veces que perdí porque la ganancia pudo haber sido mucha. Y ahora que no me importa ser cuatro en la misma cama, ni esperar lo necesario, sigo apostando a esta carrera de fondo, donde el ritmo no lo llevo yo, y aguantaré paciente para no cruzar sólo la meta. Si, me gusta mucho la nieve, pero no voy a dejar que lo hiele todo. Me espera una noche más corta de lo normal, más tranquila que de costumbre, y seguro de que algún sueño más, podré atrapar. Y es que en esta anormalidad, estoy seguro de que “hoy es siempre todavía…”
Gracias a los que me habéis dejado formar parte de vuestras vidas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Solve : *
17 + 19 =