Pinceladas de Verano

Llegaron por fin los balcones abiertos, las ventanas de par en par, dejándose invadir por el viento que mueve la noche y que trata de enfriar todo aquello que calentó el día, las calles, la vida y mi mente. Volvieron las sábanas arrinconadas en los pies de la cama y que no quitamos por la vergüenza de no ver un colchón desnudo. Regresó la lectura a la luz del verano, a las noches vacías de silencio, al cielo picadito de estrellas, que siempre está ahí, pero que sólo le prestamos atención cuando llegan estas fechas. Volvieron los sueños cortos y los días largos, los paseos llenos de gente que caminan sin rumbo, como el resto del año, pero ahora en manga corta. Llegan de nuevo las ganas de no dormir de noche porque las gastaste con la siesta y el sofá. Ya está aquí el Verano, sentado en terrazas, bebiendo tintos que llevan su nombre, alargando el insomnio hasta dormirlo de madrugada con los primeros rayos de luz, que hacen inservibles las cortinas que tratan de impedir que traspasen sus límites. Vuelven las vueltas en la cama, la búsqueda interminable de la postura perfecta, las pelea constante con la almohada, que no quiere oír ni por asomo, hablar de consultas. Repetimos verano, otro año más, tan diferente y tan parecido a los demás, regalando calor y días despejados, playa y vacaciones en turnos que deseamos que lleguen lo antes posible pero que no se acaben jamás…

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