La Torre y la Princesa

Había una vez una Torre, alta, tanto, que había veces que la Luna la pasaba a acariciar. De estructura perfecta, simétrica, de ladrillos tan iguales, que parecía los hubieran clonado, fuerte y robusta, como se le exige a una buena torre, para que ni la tormenta más feroz, ni el Dragón más temible, pueda acabar con ella. Anclada al mundo, inmóvil, mostrando su esplendor a todo aquel que pasaba por allí. Y allí residía, en un mundo lejano, sin nombre, escondida tras el anonimato del desconocimiento de su existencia. Fue feliz desde que la construyeron, más aún desde que le dijeron que su cometido sería proteger a la más bella Princesa del mundo. Se sintió orgullosa y halaga por haber puesto en ella tan noble confianza. Aún recuerda el día que la conoció, el color de sus ojos, azules como el cielo que tocaba a diario, aquel pelo ondulado, como las escaleras de caracol que la recorrían; su cuerpo, perfecto, moldeado, lleno de curvas como su propia estructura. Estaban hechos el uno para el otro. O eso pensaba la Torre…. La Princesa se adaptó rápido a su nueva vida. Era fácil. Sólo debía esperar al Príncipe que la sacara de allí. De lo demás se ocupaba la Torre. Cocinaba para ella, limpiaba para ella, la protegía, incluso había noches, de esas claras en las que se ve el cielo limpio, que intentaba dibujar nuevas constelaciones para la Princesa. No había nada que le hiciera sentir mejor, que complacerla. No se sabe cómo ocurrió, pero un buen día, la Torre, cansada de vivir solo para la Princesa, comenzó a soñar con ser libre, de abandonar aquel lugar lleno tan sólo de princesa y buscar un futuro mejor lejos de ella. Intentó caminar, huir de allí, y sin poder dar un paso, se dio cuenta entonces, quien era el verdadero prisionero de esta historia…

2 thoughts on “La Torre y la Princesa

  1. Me ha gustado mucho, como le has dado la vuelta a la historia, dejas ver los sentimientos que encierra la torre en su interior y le das más protagonismo que a la princesa.
    Consigues crear que sienta empatia con la torre e incluso huir como ella.
    Gracias por regalarnos tus palabras.

  2. Plasmas tan lindamente, lo que muchos seres hemos sentido en este mundo…en el q olvidamos q en la vida dar y recibir van de la manita….porque ser princesa es lindo. Pero la torre también necesita sus cuidados. No es error de la princesa dejarse cuidar ni de la torre el protegerla. Es mas bien q torre y princesa no hablan el mismo idioma. Y la comunicación…es la puerta del castillo

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