Dicen que hay trenes que sólo pasan una vez en la vida y que la estaciones están llenas de gente que perdió esos trenes. Que cuando pasan y los pierdes, ya no tienes otra oportunidad. Tal vez sea cierto, y ese tren ya no vuelva a pasar, pero el destino seguirá allí mismo y tal vez sólo necesites esperar al siguiente. Lo único necesario para llegar al destino es que tu quieras ir, que pongas las ganas necesarias, que te vistas de ilusión y que jamás desfallezcas. No busques excusas fuera de tu continente porque todo lo que necesitas saber, habita en ti. Escúchate, siéntete, respétate, y habrás conseguido el billete en primera clase para el mejor de los viajes. No, no quieras huir, ni siquiera a Marte. Aquí en la Tierra se está muy bien si aprendes a ser feliz. Nadie ha hablado de fácil pero tampoco de imposibles. Y es que a veces las matemáticas no son tan exactas, ni el tiempo. Por eso un retraso puede ser el mejor momento y encerrar lo que jamás imaginaste. Sólo basta invocar a la paciencia y todo fluirá. El tren acabará llegando. Sabrás para entonces “a donde ir»…???
Para todos aquellos que saben, que “tú eres la respuesta»