Cruzamos la barrera sin darnos cuenta, sin esperarlo incluso, ni nosotros, ni los demás. Rompimos la maldición a base de confianza, de ilusión, de ganas y de infinitos planes. Porque ahora, lo tuyo es mio, y lo mio tuyo. Hemos construido un hueco nuestro sin olvidar los espacios propios. Porque no hay mejor libertad, que estar a tu lado. Y es que tomar decisiones sin miedo, no es fácil de conseguir y a tu lado, todo es sencillo. Ahora somos noches de sofá entre The boys y Dexter, regalándonos caricias y miradas furtivas, cargadas de sonrisas y roces inesperados. Somos cenas sanas y diferentes, recetas de amor y de ilusión para que tu paladar no viva solo de mi boca. Recorremos juntos los mapas de la música, conciertos y festivales viviendo la música juntos, acompañados de Carlos y su primo, que siempre nos sacan las mejores risas y todas las ganas posibles. Somos de hablar, mucho, de compartir lo que pensamos y lo que sentimos, acosados por todos aquellos que quieren compartir una noche o dos, sobre todo contigo. Somos de limpieza, de orden, de tocs, que compartidos parecen menos maniáticos. Somos también de sexo, menos del que te deseas, pero del que te gusta. Aunque ese tema ya lo hablaremos cara a cara y desnudos. Somos de deditos lanzados por whatsapp intentando averiguar en cuál de nuestros hermosos culos aterrizará. No tenemos futuro definido ni lo necesitamos, porque dure lo que dure esto, lo disfrutamos sin esperar nada más, y sin dramas. Y somos felicidad, mucha felicidad, dibujada en nuestras caras, plasmada en nuestros hechos, y aunque no nos veas en los relatos que escribo, ten por seguro, que somos tan nosotros, que ya no me imagino un yo sin ti…