Sietemesina

Se abrieron las puertas de la sala de espera y apareciste tú, tan pequeña, tan frágil, tan bella, tan pronto. Te veías muy pequeña dentro de la incubadora. Dos meses más pequeña de lo que deberías, pero allí estabas, con nosotros, con aquel gorro que trataba de calentar y vestir tu cabecita. Pensé, en como se podía querer a alguien, que tan sólo unos momentos antes, no estaba. Porque existir, exististe desde que tu corazón empezó a latir, y fue ahí cuando comenzamos a quererte. Y aún hoy, te seguimos queriendo. Fuiste la primera, adelantándote a todos, hasta al mismo tiempo, y has crecido, borrando el miedo que teníamos en aquel momento a que no lo lograses. Tu belleza ha crecido a la par que tu cuerpo, y la “cosita” que vino a este mundo hace casi 17 años, se ha transformado en la mujer , que luce ahora. Aquellas manecitas que se movían sin dirección, buscando no sabíamos que, ahora son capaces de fabricar sueños, tejer deseos y cocinar los más exquisitos manjares. Jamás escuchamos un llanto de tu boca, y dormías como los ángeles, fueras donde fueras. Porque ya eras tranquila desde el principio. Bailaste enredada a una cinta y pasando a través de un aro, y nunca descuidaste los estudios, por eso eres la mujer que eres. Inteligente, muy inteligente. Por eso en tu santo, además de felicitarte, quería decirte, que el amor que sentí por ti la primera vez que te vi, ha crecido contigo, deseándote que sigas así, tan guapa, tan inteligente y tan buena, eso sobre todo. Que nada cambie tu forma de ser y mejora cada día, ese es el reto de la vida. Yo seguiré viéndote crecer y madurar, y me tendrás siempre para lo que necesites.

PD: A mi sobrina Elena, que no imagina cuánto la quiere su tito…

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