Una historia feliz

Eras mis ojos. Podría decir que miraba el mundo a través de ti. No había nada que quisieras que yo no te diera. Era tanto mi amor por ti, que acabé por olvidarme de mí. Quizás esa es la parte oscura de amar tanto, porque no puedes imaginar cuánto te amé. Fue entonces cuando llegó la infelicidad y destrozó todo. Mi culpa, la mayoría. Debí hacer y no hice. Seguramente pude luchar más, pero ya miraba más al futuro que al presente. Pero esta es la parte fea de la historia.
La bonita, todos esos momentos de felicidad que me regalaste. Este hijo maravilloso que criaste con valentía y que hoy ilumina nuestros días. La ilusión que despertaste, entre reparto y reparto, y aquel primer beso con sabor a Bacardi con limón. La juventud nos escoltaba entonces, inexpertos, insolentes, enamorados. Aquella cena en la habitación mas pequeña de un piso aún sin vida, la noche en las fiestas de Ambroz, bailando a ritmo de “mayonesa”, y la despedida en el coche a punto de ser descubiertos. Los viajes a Vélez, los chumbos de tu padre, la búsqueda de ovnis en aquel lugar secreto de San Javier, los masajes en los pies. Mil y un momentos que hacen de nuestra historia, una historia feliz. Lo de tu cuerpo, las ganas constantes, y esos escarceos de los cuáles no quiero acordarme, los guardamos en el libro de los secretos.
Ha pasado el tiempo y mentiría si te digo que te quiero cómo te quise, pero puedo decir con una gran sonrisa, que te quiero cómo no puedes imaginar y que siempre me tendrás ahí, para lo que necesites. No sólo porque tengamos un hijo en común, sino porque conseguiste hacer de una parte de mi vida, una historia feliz.


PD: A Encarni. La ex de mi vida. Feliz cumpleaños!!

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