De aquí

Siempre he dicho que el destino es caprichoso. Que entre 10 pellejeros haya 2 que cumplan años el mismo día, es casualidad, o no. Pero aquí están.

Vivía al borde de la carretera, tapizando la vida con telas de colores mientras jugaba al fútbol con esa maestría que tiene para todos los deportes. Casi ficha por uno grande, aunque si lo hubiera hecho, quizás no lo tendríamos hoy con nosotros. Su vida hubiera virado hacía otros mares, y no hubiera conocido esta isla perdida que somos los Pellejeros. Hoy cocina con maestría su vida, bebiendo de la mano de su familia, a la que cuida devoción, dándoles lo que quieren a costa de sus propios deseos. Nunca la felicidad exigió tanto sacrificio y a la vez procuró placer. Anda por las américas de agosto a junio, hablándonos desde un coche (yo creo que vive en él), echando de menos su vida aquí, seguro que más que nosotros a él y no es poco, aprendiendo inglés, enseñando español, y adaptándose a unas costumbres que desde aquí nos resultan peculiares. Le queda el último achuchón y retornará el pellejero pródigo, trayendo con él calderetas añoradas, discusiones sin maldad y todas las ganas acumuladas. Una cosa sabemos seguro, ese año será presidente y con ello, uno de los hombres más felices del mundo. Texas te acogió pero nosotros te vimos crecer. Regresa y hazlo feliz, porque te esperamos siempre, y aunque algunos te llamen panchito, tú eres de aquí.

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