After fionas.
Las velas no mienten, ni la gente que tienes a tu lado. Viene uno a este mundo con una suerte incierta, con toda la vida por delante, con todo un universo por escribir. Nunca solo, porque desde el principio estamos arropados. La familia será la primera, los amigos el resto, todos al final. Y mantenerlos a tu lado, unidos, queriéndote, no es cuestión de suerte. La florecilla hace mucho que creció, manteniendo ese fino equilibrio entre ilusión y madurez. Sigue siendo pelirroja, rizada, alegre, feliz. Pellejera por derecho propio, amiga por convicción, prima por sangre. Los instantes se le quedan cortos, conviviendo en tantos frentes, que el descanso la llama a gritos con frecuencia, aunque haga oídos sordos. Porque quiere vivir, porque quiere disfrutar, rodeada siempre de la gente que la quiere, de la gente a la que quiere. Y hoy, a contrarreloj, pero con todo el amor que somos capaces de trasmitirte en cada palabra de este escrito, queremos recordarte, que estamos aquí por ti, y que sin lágrimas, no hay amistad, mucho menos sin sentir eso que sientes ahora mismo. Te aseguro que es lo mismo que sentimos nosotros por ti…