El chico invisible

Fue duro mirarse en el espejo y no verse. Recordaba aquel momento y aún sentía las puñaladas del dolor, las típicas preguntas que entonces quedaban sin respuesta o mejor dicho, que prefería no responderse para no agrandar la herida. Lo peor no era no verse, era no sentir, no sentirse. Siempre fue algo raro, diferente, pero aprendió a camuflarse, a mostrar a la gente lo que querían ver de él. Se convertía en lo que pedían para que lo aceptaran dándose a los demás antes que a él mismo. Era cobarde pero sobrevivía. Siempre soñaba con ser otro, con ser alguien que no era. Tal vez pensara que él no valía tanto la pena ni era tan grande como el otro con quien soñaba ser. Se perdió. Lentamente se difuminó, haciéndose traslúcido, pasando a través de él la vida. No sabe con exactitud donde estuvo el punto de inflexión. Lo que si sabe, es que en su interior jamás dejó de habitar su verdadero Yo, que un día se reveló contra él mismo, y decidió que era hora de quererse, de valorarse. Y emprendió un camino largo y duro. La búsqueda de respuestas y de él mismo. Aprendió a conjugar el Yo con los demás, porque no está reñido, aunque cambió la prioridad. Dejó de ser lo que querían que fuera para ser lo que él quería ser, aunque pareciera egoísta. Aprendió que quería y sobre todo, lo que no, tomando conciencia de sus gustos, y los años le han enseñado a no hacer nada que no le apetezca hacer, a escoger a quien quiere a su lado y a quien no. Ahora camina con la cabeza bien alta, seguro de quien es. Desprende energía, sentimientos y procura transmitirlos, que el mundo está necesitado de ambas cosas, pero no se olvida de él. Ha aprendido, que cuanto más se quiera, más podrá dar a los demás. Se siente feliz y hace tiempo que dejó de ser invisible. Por eso ahora se ve y lo ven…

Leer Más

Secretos

Fue sólo un instante, tal vez algo más de lo normal, amagando con sentarse a la mesa con nosotros, pero como buena Estrella fugaz, apareció sin avisar y cruzó el cielo para desaparecer tras una estela de deseos. Nosotros andábamos entre historias de unos y de otros, de gente que pasó por nuestras vidas y de las que siguen en ellas, por ahora o para siempre. Aún buscamos saber si será el destino o nosotros quien lo decida. Hablamos con descarnada sinceridad de lo que sentimos, de lo que vivimos, de cuanto nos ha costado llegar hasta aquí, de cómo somos y porque. Tampoco estuvimos de acuerdo en todo, ni falta que hacía, sólo escuchamos y pusimos sobre la mesa y al abrigo de la noche, nuestros pensamientos y nuestros sentimientos, que no es poco, pero es fácil con gente que respeta aunque no comparta. No juzgamos, a nadie, porque hemos aprendido que no conocemos todas las razones que llevan a tomar una decisión y sin ellas, el veredicto sería injusto. Así que disfrutamos de nosotros, incluso cuando brotaron las lágrimas porque, que sería de esta reunión sin ellas, además de las risas y del cariño. No, no somos planos, ni queremos serlo. Queremos vivir y todo lo que eso conlleva. Queremos sentir aunque duela. Queremos que nuestra vida merezca la pena. Al final apretó el frío y tuvimos que abandonar aquel cielo estrellado, llevando secretos compartidos que jamás contaremos y dejando para nosotros otros que no contamos, esos que forman parte de nuestro yo mas profundo, de nuestra vida menos visible. Esos secretos que nos cruzan como las Estrellas fugaces. Hay alguien que no los tenga…??
A mis primas, por otra noche maravillosa. Vosotras si sois Estrellas…

Leer Más

Historias del tiempo

Fue desde muy temprano. Bostezaba aún el día con los ojos entreabiertos para retener a la Luna junto a él e impedir al Sol que la espantara. Pero no pudo impedirlo y la luz se adueñó de todo, poniendo en marcha de nuevo, el tiempo que paramos con el sueño. Comenzaron las horas a caminar, poniendo orden en nuestro día, ubicando cada cosa en su lugar y nombrando nuestras obras. Rutina la llaman, obligación impuesta para poder sobrevivir en un mundo que a ratos, se nos antoja maravilloso, aunque las noticias y algunos que nos rodean, se empeñen en hacer que parezca peor. Paso inexorable, por mucho que nos empeñemos en pararlo, aunque sólo sea un segundo, pero los minutos no se dejan engañar y continúan su marcha sin mirar atrás. Son ellos los que rellenan las horas, las que las llenan de sentido y de valor, parándole los pies a aquellos que pretenden que sean más de sesenta. Bastante tienen con soportar a los segundos, pequeñas criaturas que lo ocupan todo. No se le da importancia que tienen, tal vez por creernos que al ser tan efímeros, tan sumamente cortos y rápidos, no sirven de nada. Otra mentira más de la vida, porque sin ellos, el tiempo no existiría y vagaríamos por la vida, sin principio ni final. Tal vez eternos o tal vez inexistentes, inconclusos o finitos. No sabemos qué, porque a falta tiempo contable, los bucles se harían con el poder, sumiendo todo, en un infinito infinito. Bendito el espacio que nos acoge y bendito el tiempo que nos devora. Con él empezó todo y sin él, acabará…

Leer Más

Bocas

No son sólo un “si» o un “no”, eso lo hace cualquiera. Son la culminación de la belleza en el rostro, que dota de expresividad cualquier gesto, que sin ellas, agonizaría de sentimientos. Son lanzarte a la tristeza más profunda cuando amenazan llanto, ese que no podrás atajar ni con tu mejor sonrisa. Dolor adherido a unos labios y sus comisuras, que sólo saben descender, en una caída imparable que arrastra consigo al alma y al corazón. Penas que tintan de gris hasta la cara más bonita.
Son besos, sellando el cariño, o el amor, o ambas cosas, que no hay nada más bonito que un beso y todo lo que trae consigo, el apretón interminable, el roce de las manos y el consiguiente erizado de la piel, de la tuya y de la mía; el encuentro furtivo de las lenguas si te atreves a abrir la boca y el deseo de que ya no se separen jamás. Besos, de todas las formas, de todos los colores, como sello imborrable de tu paso por mi vida.
Son enfados, atrayendo el ceño consigo para que quede constancia de lo poco que me gusta lo que ocurre. Una mueca que no lleva a engaño y si te atreves a replicar, puede que suelte algún improperio, porque para eso también están las bocas, para hablar, decir lo que no les gusta y lo que si, que es casi mejor. Volcanes de palabras y nido de entendimiento, porque de ellas brota la comunicación. Toda una hazaña teniendo en cuenta, lo poco que le gusta a la gente escuchar a los demás.
Y son sonrisas, o así debería ser. Más que nada y sobre todo, el arco hacia arriba, atrayendo felicidad y compartiéndola con los demás. Imán de arrugas y de cosas buenas, y si no lo son, transfórmalas, hazlas reír a pesar de lo malo, atráelas hacia tu boca y cuando estén cerca, susúrrales que todo va a ir bien. Llénalas de esperanzas y dales una razón para creer. Y cuando te quieras dar cuenta, sonreían, como lo hace tu boca…

Leer Más

La constante

Y ahora que parecía que todo estaba en su sitio, aparecen nuevas incógnitas. Como en una novela de media tarde, de esas interminables, en las que unos actores se van y otros regresan. Diálogos manidos de unos asomando entre los tediosos silencios de otros, con giros inesperados que te dejan en jaque, intentando averiguar por donde irá la historia y tratando de no perder el hilo. Pero engancha y gusta esa sensación de inseguridad, de no saber porqué, ni cuando. La sorpresa diaria, intentando atar cabos para amarrar respuestas, porque las hay, porque todo forma parte de un plan, aunque ahora mismo no seamos capaces de verlo. Entenderlo ya es otra cosa, pero todo encajará y obtendremos el sentido necesario para todas nuestras preguntas. Mientras tanto, barajo mis posibilidades e intento quedarme con la mejor de las opciones, para tratar de asegurar mi felicidad, a la que me agarro con fuerza para no caer de nuevo en “la oscuridad». Por eso te elijo a ti, por eso te quiero en mi vida. Quiero que me hagas partícipe de tus logros, alegrarme contigo y más aún, apoyarte cuando lo necesites. Sin agobios, porque no quiero invadir tu espacio pero tampoco que te sientas sólo. Estoy ahí, silencioso, atento, para cuando quieras compartir algo. Aparecemos y desaparecemos sin previo aviso, como las respuestas que buscamos. Sólo hay que saber mirar para poder verlas. Esa es la constante, y tal vez vital de nuestras vidas…

Leer Más

Definiciones

Aguanta un poco. Verás como apareces tras alguna palabra del relato…
Desasosiego, cuando ves que el barco ya no avanza. Cuando todo se estanca, hasta los sentimientos, y huele a descomposición. Abandonar, rendirse o continuar, ninguna opción te convence y todas asustan. Y en medio tú, tu vida, tu presente y tu futuro. La felicidad desapareció del horizonte y luchas por volverla a ver, aunque sea de lejos. Y de esperanzas, ya ni hablamos…
Recuerdos, malditos bastardos, hijos de lo vivido y de lo que quisieras que hubiera ocurrido. Anhelo de tiempos mejores diluyéndose en el presente, que devora todo cuanto toca convirtiendo el pasado en algo muy lejano. Pero la alquimia de los sentimientos consigue hacerte volver a ese momento y la imaginación hace que te preguntes, que hubiera ocurrido si…?? Preguntas que jamás tendrán respuesta…
Retornos, a lugares, a tu vida. Viejos fantasmas que para nada asustan, que despiertan sonrisas cuando pensaban que encontrarían rencor. Vuelta al origen, sin quererlo, como siempre ocurre con las cosas que no buscamos. Así de caprichoso es el destino, por eso no deja de sorprendernos. Entre miedo y desconfianza, con ilusión y fuerza, iniciando una nueva etapa, regresa la esperanza de una nueva vida. Pero hay que ponerle valor y ganas, no lo olvides…
Conversaciones, de todo tipo, con distintas personas. Ideas variadas, como las tapas, pero que alimentan más. Sacian la sed, despiertan carcajadas, pintan sonrisas o arrancan lágrimas. Todo es posible hablando, incluso reconfortar, “porque una palabra tuya, bastará para sanarme”. Charlas a la luz de la madrugada, con palabras escritas, con charlas telefónicas o en el cara a cara de una terraza. Da igual el como mientras nos digamos las cosas a la cara.
Sexo. Esto lo dejamos para otro día… u otra noche. Ya decidiremos
Y ahora, que levante la mano quien se haya sentido identificado…

Leer Más

De doce a doce y cuarto

Aún no ha amanecido y vuelve a gritar. Un día tras otro, sin descanso, sin importarle mi cansancio acumulado ni las pocas horas de sueño que he tenido. Egoísta como él sólo se empeña despertarme, arrancándome del descanso que todas las mañanas se me antoja escaso. Es el trabajo que le impuesto y obedece, aunque hay días que estamparía el despertador contra la pared para acallar su maldito pitido. Y así vuelvo a la rutina cada mañana, a contraluz, saliendo de las sombras que proyecta la Luna para abrazar la claridad que me brinda el Sol. Cuesta, abrir los ojos, dejar entrar la vida tras el letargo nocturno que me ha hecho desconectar de la realidad y llevarme a través de los sueños que cada noche inventa mi mente, y que luego, soy incapaz de recordar. Tengo claro que he estado en millones de sitios y que he vivido más de una aventura, pero nunca se ni dónde ni con quien. Mi cuerpo pesa, me puede el cansancio y hago promesas que luego no cumpliré. Me engaño diciendo que al caer la noche me acostaré antes, y haré todo lo que las noches anteriores no hice, que en realidad es sólo una cosa, dormir más horas. Así comienza mi día, entre mentiras, y así pasan las horas, convenciéndome de que estas noche si, está noche, me voy a dormir de doce a doce y cuarto…
A todos los que no sabemos dormirnos pronto, por mucho que nos pese…

Leer Más

Sueños de sofá

No era la primera vez, tampoco será la última que tenga que huir al sofá para protegerme del fuego cruzado entre tu y yo. Días en blanco, de soledades impuestas por ti. Poco a poco has ido transformado en hielo todo lo que tocas, borraste la palabra “ilusión» de tu diccionario y pretendes arrastrar la mía también hacía la oscuridad de la rutina. Días sin sexo y sexo sin pasión, no se que es peor, cumpliendo a regañadientes por tapar mi boca y dejar de oírme pedir algún halago que vuelva hacerme sentir tan deseado como querido, dándome la ración necesaria que sacie mi sed de cariño y roces. Y hasta la próxima… Las salidas se han transformado en paseos, a solas con mis pensamientos, porque son los únicos que me acompañan. A ti esto de andar te cansa tanto como la vida que tenemos. Así que te limitas a sentarte, a no hacer nada, a dejar que los días mueran, lentos, dolorosos, como nosotros. Entreguerras que minan nuestro corazón sin saber que decir y donde pisar, para que no nos estalle en las manos. Me alejo de ti, otra noche más de discusiones, para ni siquiera, tener que olerte. Los olores siempre traen algún recuerdo, y no quiero que alguno de ellos, me juegue una mala pasada. Y es aquí, en el sofá, donde soy consciente de todo. Porque la distancia que hay entre tu y yo, no es sólo de unas habitaciones. El vacío se ha instalado, huele a desierto y aprieta la sed. Aquí lucho por sobrevivir y sueño con otra vida, con felicidad infinita, con mares de esperanza y por un momento pienso en poder reunir el valor suficiente para tomar decisiones y acabar con esta guerra silenciosa que está acabando por destruir nuestro mundo. La amenaza fantasma de nuestra cobardía nos llevado hasta aquí. Así que tumbado en mi sofá me pregunto, a quien podré consultar que hacer, si no tengo almohada…

Leer Más

…y tres

Uno. El comienzo de todo, el primer paso, la salida. Tras él, la nada más redonda, todo lo negativo que puedas imaginar y que aún más, deseas olvidar. Aquello que dolió y que hoy te hace un poco más desconfiado, o cuidadoso, como lo quieras ver aunque ambas cosas te restan libertad para ser completamente feliz. Uno, impar, caminando sólo, buscando sumar para ser más, atisbo de esperanza de lo que ha de venir, que como mínimo, será el doble.
Dos. La continuación, el siguiente paso tras el primero, el segundo que no te puedes perder. El estrecho margen, par, por supuesto, que hay entre el principio y el final, la trama. Los besos en la frente, ahí, justo en medio, entre ceja y ceja. La inminente llegada del siguiente paso, el que nos ha de llevar al final. La pareja perfecta, el sonido constante en “D» mayor. El penúltimo, la casi acabada cuenta atrás.
…y tres. El final. El salto al vacío, la sorpresa esperada, repetida, reiterada. Alegría desbocada, sonrisas infinitas. El abandono de la paridad y la transformación en cada vez más. Resultado de la unión de los anteriores, que decidieron sumarse para dejar de ser uno o dos. La meta, la puerta que te lleva a todas tus ilusiones. Las promesas cumplidas y la ilusión de las que volverán a venir. Las caricias, las esperanzas, el beso inesperado.
Las cosas más bonitas ocurren tras el tres. Uno, dos y …
A mí sobrino Javi. Para que no olvide nunca contar hasta tres

Leer Más

La maceta

Ellos, venidos de otras tierras, más pobres, más oscuras, más esclavas, menos esperanzadoras. Huyeron, no buscando el paraíso, si no tan sólo, un lugar donde sobrevivir y poniendo en peligro lo único que les pertenecía, su vida, llegaron aquí. No eran lo que soñaban pero les bastaba para comer. Una asociación se ocupa de los niños, de los más vulnerables, de aquellos que aún sueñan con ser felices, de los que a pesar de estar lejos de su país, luchan por mejorar en este. Llevan días en la calle, poniendo precio a algo que no debería tenerlo, la solidaridad, a la ayuda para poder cuidarlos, cambiando macetas por euros.
Ella, nació aquí y aquí sigue. En el negocio de su padre, aquel que empezó como algo pequeño y que hoy da trabajo a tanta gente. No descansa, juntando las mañanas con las tardes al borde de las noches. Dicen que tuvo un amor, que le arrancó la sonrisa. Dicen que luchó contra la muerte y salió vencedora, y que a partir de ahí, vio la vida de otra manera. Volvió entonces su sonrisa, esa con la que te atiende, la que no borra de su cara. La que acompaña al cariño con que te trata, la tranquilidad que desprende, la paz con la que te deslumbra.
Ella y ellos se unieron, se ayudaron sin saberlo, porque aquella maceta que compraron, fue, alimento para ellos y reconocimiento para ella…

Leer Más