Nos adentramos en la profundidad del tiempo, cumpliendo años, deshojando calendarios, sumando enseñanzas, derrotas y arrugas. Buscábamos una cara bonita, un cuerpo de ensueño en el que mecernos toda la vida y tener a nuestro lado una belleza imponente. Arruinados nuestros sueños, descubrimos que el gusto y la belleza son conceptos tan abstractos como el bien y el mal. Nadie busca lo mismo, sólo, lo que nos gusta a nosotros. Y conforme pasa el tiempo, prefieres más belleza interior que exterior. De nada te sirve una cara bonita si detrás esta vacía. Llegados a una edad, prima el respeto, aunque nunca debe faltar . Llegados a una edad, prefiero mil veces la lindeza de unos actos que el cuerpo más bello, porque quiero vivir para siempre con una buena persona…