No quería acostarme sin agradecerte de nuevo. Por seguir ahí a pesar de todo, por contar conmigo en cualquier plan, por echarme de menos aún estando disfrutando. Agradecer tu constancia, tu falta de desánimo, tus elogios sinceros y esa felicidad que rebosas pase lo que pase. No quiero olvidarte, por eso cada cierto tiempo construyo de nuevo palabras de alabanza hacía tí, para dejar constancia de que aún seguimos vivos y unidos. Da igual la distancia o el tiempo. Continuamos alimentando esta alianza que permite sentirnos tan cerca, que llegarían a confundirnos, aún siendo tan distintos. Eres justo el tipo de persona que quiero tener a mi lado, de esas que tal vez cambie de opinión porque se pone en lugar del otro, pero de las que jamás abandonan sus convicciones. Esta noche todos estos pensamientos que vuelan en estas palabras van dedicados a tí, porque merecemos que nos recuerden antes de que el sueño nos olvide a todos…