Cabezada

Llego a casa después de un día largo y lo que más deseo es verte. Se que no has parado en todo el día y supuestamente los lunes son los días en los que no trabajas,aunque bastante tienes con la casa y todo lo demás. Tal como imaginaba te encuentrodormida en el sofá. Has caido rendida y la tele de fondo es tu única compañia. Me acerco lentamente y puedo ver tu boca entreabierta buscando el aire necesario para sobrevivir. Deseo besar esos labios y a la vez no quiero despertarte de tu sueño. Así que tomo un decisión intermedia… te beso suavemente y te digo que te vayas a la cama. Todo en un susurro,para no romper del todo tu descanso. Abres lentamente los ojos que te pesan como si fueran de acero y me sonries. Te beso un poco más y torpemente te levantas y te diriges a la cama,lentamente,arrastrando los pies como si estuvieran encadenados. Te acompaño y te arropo,para que el frío no te haga compañia. Y mientras vuelves a cerrar tus ojos mis labios te dicen «te quiero» aunque ya no me escuchas porque huiste rápido,de nuevo,al mundo de los sueños,a ese mundo al que viajaré yo también,abrazado a ti…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Solve : *
19 + 15 =